sábado, 7 de junio de 2014

Nuestros instintos primitivos pueden explicar la creencia en dioses y fantasmas.

¿Por qué todos los pueblos han desarrollado ideas sobre dioses o seres sobrenaturales? ¿Por qué la mayoría de las personas se aferran a creencias en seres de los que no hay pruebas? La respuesta a estos interrogantes es el trabado de Steve Kelly prestigioso especialista en Psicología Cognitiva y Experiencia Religiosa.

El psicólogo investigador ha llegado a la conclusión que nuestros cerebros se forjaron bajo la premisa que el mundo está gobernado por fuerzas que no podemos controlar. 

Lo que nos recuerda una escena de CSI en la que un pastor cristiano le pregunta al científico ateo ateo Gil Grissom¿Cree usted en el exorcismo?, a lo que el investigador responde: “Usted es un hombre de la sabana; con el rabillo del ojo ve un movimiento, supone que es un león, y huye. Pero si supone que es el viento y se equivoca, muere. Tenemos los genes de los que huyen; hemos sobrevivido gracias a eso, y es por eso que estamos hechos para creer en fuerzas que no podemos controlar”.

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Texto de Steve Kelly.
Original en inglés en The Conversation.



Las nociones de dioses han surgido en todas las sociedades humanas, desde las deidades poderosas y omniscientes a los espíritus simples del bosque. Un método reciente de examinar el pensamiento religioso y la conducta vincula su ubicuidad y la similitud de nuestras creencias a las formas en que los procesos mentales humanos fueron adaptados para la supervivencia en tiempos prehistóricos.

Para un homínido ancestral tras escuchar un ruido en un matorral
lo mejor es salir huyendo. ¡Quizás sea un depredador!
Los genes que favorecían la formación de redes neuronales que
asumían que detrás de cada evento había un agente vivo causándolas fueron
las que sobrevivieron. Un enfoque escéptico tal como "¿qué causó ese
chasquido en el matorral? Hay dos hipótesis: Puede ser un depredador o puede
ser otra cosa, Iré a investigar" no podría habría prosperado. FYRV
Se basa en un par de observaciones sobre la psicología humana. En primer lugar, cuando un evento ocurre, tendemos a suponer que un ser vivo la causó. En otras palabras, se supone un agente detrás de ese evento. Si usted piensa en el tipo de eventos que podrían haber ocurrido en tiempos prehistóricos, es fácil ver por qué un sesgo hacia el agente causal resultaría útil. Un susurro de un arbusto o el chasquido de una rama podría ser causado por el viento. Pero es mejor asumir que es un león y salir corriendo.

Los sobrevivientes que tenían esta tendencia a atribuir más fácilmente a un agente pasaron sus genes de generación en generación, incrementando el cableado cada vez más intrincado de toma de decisiones rápidas en el cerebro. Esto no es algo que la gente necesita  aprender. Se produce de forma rápida y automáticamente.

Tendencias empáticas


El segundo rasgo es sobre cómo vemos a los demás. Mientras vivían juntas en una tribu habrían tenido muchas ventajas para la supervivencia en tiempos prehistóricos, llevarse bien con todo el mundo no ha sido siempre fácil. Comprender el comportamiento de los demás requiere que usted entienda sus pensamientos y creencias, especialmente cuando éstos pueden ser incorrectos debido a que alguien no puede conocer todos los hechos de una situación.

Esto se conoce como "teoría de la mente". Esta idea dice que asumimos automáticamente que hay razones detrás de la conducta de los otros con el fin de comprender mejor por qué se comportan como lo hacen. No tener esta facultad se ha propuesto como la base de trastornos del desarrollo como el autismo.

Usted puede preguntarse que tienen que ver estos dos procesos cableados con la creencia en los dioses. Imagínese una piedra que cae en el fondo de una cueva. Nuestro dispositivo de un agente causal nos dice que alguien hizo que sucediera. Con ninguna evidencia, ¿Podría ser una criatura invisible o un espíritu? Si es así, ¿por qué estaría husmeando? ¿Para conocer secretos sobre nosotros o para descubrir si somos personas buenas o malas?

Otro ejemplo podría ser una erupción volcánica. Ante la falta de conocimiento geológico, el sistema de agente causal de nuestros antepasados ​​tribales habría atribuido este evento a una persona - pero que sin duda tiene una capacidad sobrehumana. ¿Y por qué iban a querer causar tal destrucción ? Tal vez la erupción significó un castigo, tal vez porque la tribu no había actuado de acuerdo con los deseos de ese ser.

De fantasmas y dioses 


Los anteriores dos simples ejemplos nos deben ayudar a comprender cómo estos mecanismos cableados podrían haber llevado a los inicios de la creencia en los dioses, así como en los fantasmas y otras criaturas sobrenaturales. Nuestros antepasados ​​habrían llegado a conclusiones acerca de las apariciones sobrenaturales encajando estos instintos hacia el agente causal y la teoría de la mente.

Esto se aplica incluso al abrahámico, omnisciente y todopoderoso dios. Él puede parecer muy inhumano, a primera vista, pero se ha demostrado que nosotros razonamos sobre él de una manera muy humana.Procesos de razonamiento cableados ayudan a explicar cómo las ideas religiosas son tan duraderas, difundiéndose a través de los continentes y de generación en generación. 


Tanto estos y otros antiguos instintos se hacen evidentes a partir de observaciones en los los niños. Los niños muy pequeños parecen mostrar una comprensión muy precisa de las leyes físicas. Por ejemplo, se sabe que dos objetos sólidos no pueden combinarse en uno o que los caballos no tienen engranajes de metal en su interior. Los psicólogos del desarrollo han sugerido que los niños son biólogos, físicos y psicólogos intuitivos - utilizando la teoría de la mente.

¡Sumus rosaceae! 


Los conceptos que violan los entendimientos intuitivos parecen ser más memorables que otros. Una rosa que susurra en latín viola una comprensión intuitiva de que las plantas no tienen mentes o boca y por lo tanto no pueden susurrar en una lengua antigua - o cualquier otro idioma para el caso. 

Si un relato contiene un hecho contra-intuitivo tiene más probabilidades
de quedar en la memoria y de propagarse en la sociedad. Esto se conoce como
la teoría de la memoria contra-intuitiva.
Puede ser que la violación de un concepto intuitivo llame especialmente la atención y el interés, por lo que sirve para incorporar la idea en la memoria. Muchas historias religiosas contienen conceptos que parecen violar esta clase especial de intuición, como un hombre que camina sobre el agua o un arbusto en llamas que habla. Estos cuentos se aprovechan de esta característica de la memoria para propagarse con éxito a sí mismos y se resisten a caer en el olvido. 

Steve Kelly psicólogo investigador de los
mecanismos psicológicos que dieron origen
 a la creencia en dios y fantasmas.
Poner estas ideas juntas es una forma de explicar el pensamiento religioso y la conducta. Usted podría ir más allá y sugerir que, si estas ideas son correctas la religión no es más que un producto derivado del cerebro que procesa un error.

Pero esto supone que las experiencias religiosas/sobrenaturales no son ciertas. Si la mente humana fue capaz de experimentar un dios, entonces las teorías del agente causal, la de la mente y la de la memoria para la contra-intuitiva nos ayudan a darle sentido. Si eso llegara a suceder, las conclusiones no estarán en error. 

El Dr. Kelly presento estas ideas en una conferencia en Glasgow en la noche del Jueves 22 de mayo.

¿Qué fenómenos confundimos y consideramos como fantasmas?

En nuestro afán por dejar una huella luego de nuestro paso por esta vida, solemos confundir algunos fenómenos físicos o neurofisiológicos con experiencias fantasmagóricas o señales paranormales.



Un caso de fenómeno físico muy extendido y cotidiano, que solemos confundir con la presencia de fantasmas en las casas o en lugares muy antiguos, son las psicofonías, que son grabaciones en lugares abandonados o solitarios o en lugares públicos vacíos donde se escuchan voces o sonidos humanos... Pero en realidad cuando oímos sonidos en lugares donde no hay más personas (como pasos, cantos, voces o risas), esto se debe a impregnaciones; esto es sonidos que quedan grabados (como si fueran surcos de un disco de acetato) y las condiciones de clima, temperatura o velocidad del viento hacen la función de agujas en un tocadiscos que permiten que esos sonidos se escuchen.


En cuanto a los fenómenos neurofisiológicos que solemos confundir de manera cotidiana con fantasmas o experiencias sobrenaturales, cabe una explicación de cómo funciona nuestra percepción.

Si consideramos que la manera cómo recibimos las señales del exterior y luego las interpretamos se da gracias a los 100 mil millones de neuronas (y cada una se puede conectar hasta 1000 veces), podemos encontrar diversas disfunciones que nos hacen suponer que estamos ante un fenómeno sobrenatural.

Por ejemplo, si yo veo a Fer, cuando mis ojos captan la información, ésta se va a dividir en diversas áreas: memoria, percepción, consciencia y en 20 mili-segundos tendré la información de quién es, qué relación guardo con esa persona. Cuando el lóbulo tiene disfunciones, por ejemplo por fatiga, alguna de estas conexiones se retrasa unos 10 mili-segundos y entonces mi cerebro capta que es una experiencia que ya tuvo: eso que conocemos como "déjà vu" (ya vivido) y, en efecto, fue algo que ya vivieron (20 mili-segundos antes)...

¿Por qué se dan este tipo de fenómenos? Por distorsiones causadas por el cansancio que provocan este tipo de disfunciones en el lóbulo temporal.

Otro fenómeno con orígenes neurológicos es el de ver la luz al final del túnel... Este tipo de alteración se da cuando se pierde la consciencia; cuando esto sucede es como si se apagaran todas las luces, de modo que al apagarse tan sólo queda un túnel. 

En cuanto a la sensación de que "se te sube el muerto" puede originarse por el tipo de comida que ingerimos antes de dormir (mala alimentación), cansancio, fatiga extrema. Lo que sucede es que, cuando nos vamos a dormir, desconectamos áreas del cerebro para descansar. Primero desconecto del cerebro mis áreas de movimiento (para que si estoy soñando que corro no me pegue) y luego la consciencia. Lo que nos hace sentir que algo nos pesa y no podemos movernos es que la consciencia se conecta primero y los movimientos se conectan después, por eso experimentamos esa sensación de que no nos podemos mover. 

Ahora que si esto ocurre con mucha frecuencia, debo tener alguna disfunción del lóbulo temporal que lo está causando. 

Aunado a las disfunciones anteriores, también hay personas que tienen sensaciones olfativas; por ejemplo, con condiciones como la migraña, se percibe algún tipo de olor previo a la crisis de migraña. Y si el área afectada incide en lo visual puedo percibir sombras o si se activa el área perceptual puedo sentir que alguien está viéndome.

Por último, otra forma muy fácil de disfuncionar es la sugestión. Si nos encerramos en una casa abandonada o misteriosa todos y decimos que algo se va a aparecer seguramente relacionaremos otros estímulos o confundiremos alguna sombra con un fantasma.

viernes, 6 de junio de 2014

5 mitos sobre la homosexualidad refutados por la ciencia.

La ciencia siempre lo ha recalcado: la homosexual es natural, sus relaciones son duraderas y sólidas, y, son buenos padres.


Tiempo atrás, en Estados Unidos, en el Estado de Houston, se aprobó la ley HOPE, que prohíbe la discriminación por orientación sexual, raza, discapacidad, y otras condiciones. La comunidad LGBT de esa ciudad está de fiesta (aunque no se haya puesto sobre la mesa el reconocimiento legal del matrimonio gay). Algunos líderes religiosos, sin embargo, mencionan que la iniciativa "sencillamente no está bien".
¿Por qué podría parecerle a alguien que una ley contra la discriminación sea equivocada? Imaginen el nivel de homofobia. Y ¿en qué supuestos se basa la homofobia? Aquí algunos de ellos, y lo que la ciencia ha demostrado al respecto:


MITO I: LA HOMOSEXUALIDAD ES ANTINATURAL. 

En la naturaleza, la homosexualidad es mucho más común de lo que nos imaginamos. Diversas especies animales la practican. De hecho, la conducta tiene que ver con supervivencia, fortalecimiento de lazos sociales, adaptaciones biológicas y evolutivas.
La idea de que lo natural es que las relaciones sexuales deben ocurrir sólo entre hembras y machos, no tiene aplicación en la realidad: ni en animales ni en seres humanos. Además del hombre, la ciencia ha demostrado que existen más de 1,500 especies que buscan parejas del mismo sexo: chimpancés, pingüinos, cisnes, bisontes, jirafas, aves.
Janet Mann, bióloga de la Universidad de Georgetown, explica que no todo acto sexual responde a funciones reproductivas. Por fortuna.

MITO II: LAS RELACIONES HOMOSEXUALES NO SON DURADERAS.

Todos hemos escuchado comentarios estereotipados como "es un ambiente muy frívolo y difícil", "los gays saltan de una pareja a otra, son muy promiscuos".
Sin embargo, una serie de estudios a largo plazo, desarrollados por John Gottman (psicólogo y profesor en la Universad de Washington), comprobó que el 80% de las parejas homosexuales, sostienen relaciones que duran más de 12 años.
Lo más interesante: la tasa de separaciones, proyectada a 40 años, resultó menor en comparación con parejas heterosexuales, en un mismo lapso de tiempo.

MITO III: LA MAYORÍA DE LOS PEDERASTAS SON GAYS.

El crimen de la pederastia es practicado por hombres y mujeres de distintas preferencias sexuales. En 1989, el físico y sexólogo checo-canadiense Kurt Freund, del Instituto de Psiquiatría de Clarke (Canadá), emprendió un estudio para obtener algunas respuestas.
Su equipo mostró fotos de niños y adolescentes de ambos sexos a hombres homosexuales y heterosexuales, mientras medía la excitación sexual de los participantes. Según los resultados, los heterosexuales se excitaban más que los homosexuales, en especial con las niñas.
En 1994, la pediatra Carole Jenny, de la Universidad de Colorado, entrevistó a casi 270 niños que habían sido violados por adultos. En el 82% de los casos, el agresor tenía una pareja heterosexual y pertenecía al ambiente cercano al niño. En sólo 2 de los casos el criminal era homosexual (un gay y una lesbiana).

MITO IV. PARA LOS NIÑOS ES NOCIVO CRECER CON PADRES HOMOSEXUALES. 

"El niño necesita una madre y un padre para convertirse en un adulto sano", se dice. Las estadísticas demuestran otra cosa.
Recientemente Live Science publicó un estudio en que se examinó a 90 adolescentes. 45 vivían con madres lesbianas, y los otros 45 vivían con parejas heterosexuales. Se analizaron diversos factores de su vida cotidiana y su desempeño social.
Los resultados en ambos grupos fueron casi idénticos, con la diferencia de que los niños del primer grupo registraron calificaciones más altas en la escuela.
Otros estudios similares han señalado que los niños educados por dos padres o dos madres, son menos propensos a la delincuencia y el vandalismo: peleas, robo, invasión de la propiedad privada, etc.
Timothy Biblarz, sociólogo de la Universidad del Sur de California, señala:
La ciencia demuestra que los niños criados por padres homosexuales crecen igual o mejor que los niños criados por padres heterosexuales.

MITO V: LA HOMOSEXUALIDAD ES UNA OPCIÓN Y SE PUEDE CURAR.

durante siglos la homosexualidad fue catalogada como una enfermedad. A lascomunidades religiosas les encanta sostener esa idea de que siguiendo el camino adecuado, "con amor, esta desviación sexual es curable".
La ciencia, no obstante, señala que no se trata de una opción, sino que existe evidencia de que la atracción homosexual es una cuestión genética, relacionada con una base biológica.
Los investigadores han analizado y comparado a gemelos idénticos (comparten los mismos genes) y a gemelos fraternales (comparten 50% de los genes aproximadamente).
Mientras el primer grupo presenta la misma orientación sexual (homosexual, bisexual o heterosexual), en el segundo esto no se da tanto. Las conclusiones indican que existe un factor genético que determina la preferencia sexual de los seres humanos.
Otros estudios han señalado que la orientación sexual es influida por determinados factores biológicos, desde el útero de la madre. Sandra Witelson, neurocientífica de la Universidad de McMaster, en Ontario, explica:
La ciencia apoya la teoría de que las diferencias en el sistema nervioso central existen entre los individuos homosexuales y heterosexuales, y que están posiblemente relacionadas con factores tempranos en el desarrollo del cerebro.
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Buscarle causas a la homosexualidad siempre me ha parecido ocioso. La homosexualidad existe, es una realidad, ¿a quién se daña con ello? Claro que vale la pena entender cómo funcionan la sexualidad y el comportamiento en el ser humano.
Pero a veces da la impresión de que dichos debates se proponen explicar la orientación sexual como si se tratara de un defecto, socorrido pretexto de la condena.
La ciencia lo demuestra: la homosexualidad es natural, no necesita curarse; los homosexuales pueden establecer relaciones sólidas y ser padres, y lamentablemente en el mundo hay pederastas (en la iglesia católica abundan), independientemente de su orientación sexual.

ANN DRUYAN HABLA SOBRE CIENCIA Y RELIGIÓN Y SOBRE CARL SAGAN.

Tengo el placer de compartir este hermoso artículo, cuya autora es la gran Ann Druyan. Participe en la serie Cosmos, el original, con Carl Sagan, y directora del nuevo Cosmos, con Neil deGrasse Taison. Esposa por 20 años de Carl Sagan y madre de 3 hijos. Sin duda alguna, una maravillosa mujer.

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He estado pensando acerca de la visión distorsionada sobre la ciencia que prevalece en nuestra cultura. Me he estado preguntando acerca de esto, porque nuestra civilización es completamente dependiente de la ciencia y la alta tecnología, pero la mayoría de nosotros estamos alienados de la ciencia. Estamos alejados de sus métodos, sus valores y su lenguaje. ¿Quién es el científico en nuestra cultura? Pues el Dr. Fausto, el Dr. Frankenstein, el Dr. Strangelove. Es el hacedor del pacto con el diablo que está obligado a terminar mal. ¿De dónde viene eso? Hemos tenido un largo período de éxito sin precedentes en el descubrimiento científico. Podemos hacer cosas que incluso nuestros antepasados ​​recientes considerarían magia, y sin embargo, nuestra autoestima como especie parece baja. Odiamos y tememos a la ciencia. Tememos a la ciencia y tememos al científico. Un tema común de las películas populares es alguna clase de científico loco sentado en algún sitio pretendiendo arruinar lo que es más preciado para todos nosotros.

Creo que las raíces de este antagonismo con la ciencia son muy profundas. Son antiguas. Las vemos en el Génesis, en esa primera historia, nuestro mito fundacional, en la que los primeros seres humanos están condenados y malditos eternamente por hacer una pregunta, por comer del fruto del árbol del conocimiento. Es desconcertante que Edén sea sinónimo de paraíso cuando, si se piensa en ello, es más como una prisión de máxima seguridad con vigilancia las veinticuatro horas. Es un lugar horrible. Adán y Eva no tienen infancia. Despiertan ya adultos. ¿Qué es un ser humano sin una infancia? Nuestra larga infancia es una característica fundamental de nuestra especie. Nos diferencia, gradualmente, de la mayoría de las otras especies. Nos tomamos más tiempo para madurar. Dependemos de estos años de formación y del tejido social para aprender muchas de las cosas que necesitamos saber.

Así que aquí están Adán y Eva, que han despertado en plena madurez, sin la ternura y la memoria de la infancia. No tienen madre, ni tampoco nunca tendrán ninguna. La idea de un mamífero sin una madre es, por definición , trágica. Es el tipo de herida más profunda para nuestra especie; antitético a nuestra prosperidad, a lo que somos .

Su padre es una voz aterradora, sin cuerpo, que está furioso con ellos desde el primer momento en que despiertan. Él no dice: "¡Bienvenidos al planeta Tierra, mis hermosos hijos! Bienvenidos a este paraíso. Miles de millones de años de evolución te han preparado para que seas más feliz aquí que en cualquier otro lugar del vasto universo. Este es tu paraíso.” No, en cambio Dios pone a Adán y Eva en un lugar donde no puede haber amor. Sólo el miedo, y el comportamiento basado en el miedo, la obediencia. Dios amenaza con matar a Adán y Eva si desobedecen sus deseos. Dios les dice que el peor crimen, un delito capital, consiste en hacer una pregunta para participar del fruto del árbol del conocimiento. ¿Qué clase de padre es este? Como observó Diderot, el Dios del Génesis "amaba a sus manzanas más que a sus hijos."

Este imperativo de no ser curioso es probablemente el aspecto más auto-odioso de todos, porque ¿cuál es nuestra ventaja selectiva como especie? No somos los más rápidos. No somos los más fuertes. No somos los más grandes. Sin embargo, sí tenemos una ventaja selectiva que nos ha permitido sobrevivir y prosperar y perdurar: Un cerebro relativamente grande en relación con el tamaño de nuestro cuerpo. Esto ha hecho posible para nosotros hacer preguntas y reconocer patrones. Y poco a poco a través de generaciones hemos convertido esta aptitud en una capacidad de reconstruir nuestro pasado distante, cuestionar los orígenes del universo y de la vida misma. Es nuestra única ventaja, y sin embargo, esta es la única cosa que Dios no quiere que tengamos: conciencia, conciencia de nosotros mismos.

Quizás el Génesis debería leerse como una historia irónica. Aquí hay un dios que no nos da el conocimiento del bien y del mal. Él sabe que no conocemos adecuadamente el mal. Sin embargo, nos dice que no hagamos algo de todos modos. ¿Cómo se puede esperar de alguien que no conoce el bien y el mal que haga lo correcto? Al desobedecer a Dios, nos escapamos de su prisión totalitaria donde no se puede hacer ninguna pregunta, en la que nunca se debe cuestionar la autoridad. Nos convertimos nosotros mismos en seres humanos.

Nuestra nación fue fundada en un acto heroico de desobediencia a un rey que presumía de gobernar por derecho divino. Hemos creado mecanismos sociales y legales para institucionalizar el cuestionamiento de la autoridad y la participación de cada persona en el proceso de toma de decisiones. Es la cosa más original sobre nosotros, nuestra mayor contribución a la civilización mundial. Hoy en día, nuestros no-exactamente-elegidos funcionarios tratan de hacer que parezca como si cuestionar esta antigua historia sea erróneo. . . . Que la enseñanza de nuestra comprensión de la evolución de la naturaleza, que es un producto de lo que hemos sido capaces de descubrir a través de generaciones, de alguna manera es antiamericana o irrespetuosa con las creencias tan fuertemente arraigadas. Como si no debiéramos enseñar a nuestros hijos lo que hemos aprendido acerca de nuestros orígenes, sino que deberíamos seguir enseñándoles esta historia que demoniza a las mejores cualidades de nuestros padres fundadores.

Esto no tiene sentido y me lleva a una pregunta : ¿Por qué separamos lo científico, que es sólo una forma de búsqueda de la verdad, de lo que consideramos sagrado, que son aquellas verdades que inspiran amor y temor? La ciencia no es nada más que una interminable búsqueda de la verdad. ¿Qué podría ser más profundamente sagrado que eso? Estoy segura que la mayoría de lo que amamos y apreciamos más, y aquello en lo que creemos en este mismo momento, será revelado en algún momento en el futuro como algo meramente producto de nuestro tiempo y de nuestra historia y de nuestra comprensión de la realidad. Así que aquí está este proceso, de esta manera, este mecanismo para encontrar pedazos de realidad. Ningún pedacito es sagrado. Pero la búsqueda sí lo es .

Y así perseguimos el conocimiento usando el método científico para descubrir constantemente todos los errores que los seres humanos hacen crónicos, todas las mentiras que nos contamos a nosotros mismos para combatir nuestros miedos, todas las mentiras que nos decimos los unos a los otros. Aquí está la ciencia, justamente trabajando como una máquina incansable. Es un éxito fenomenal, pero su trabajo nunca se terminará .

En 400 años , hemos evolucionado desde un planeta de gente que estaba absolutamente convencida de que el universo giraba alrededor de ellos, sin la menor idea de que el Sol no gira alrededor de nosotros, y mucho menos de que no somos más que una minúscula parte de una galaxia que contiene aproximadamente cien mil millones de estrellas. Si los científicos tienen razón, si los recientes descubrimientos de planetas que giran alrededor de otras estrellas son correctos, hay quizás quinientos mil millones de mundos en esta galaxia, en un universo de tal vez unos cien mil millones de galaxias. Y es concebible, incluso posible, que este universo pudiera un día ser revelado por ser nada más que un electrón en un universo mucho mayor. Y aquí está una civilización que no tenía absolutamente ni idea hace cuatrocientos o quinientos años sobre su propio pequeño mundo y la imposible inmensidad mayor que lo rodea. Éramos como un pequeño montón de moscas de la fruta alrededor de una uva pensando en esta uva como el centro de todo lo que es. Para nuestros antepasados ​​el universo fue creado para un género particular de una especie en particular de un grupo en particular entre toda la impresionante variedad de vida que se encuentra en este pequeño mundo .

Sólo había un problema. Estos seres tan especiales para los cuales fue creado el universo tenían una fiesta llamada Pascua y la querían poder celebrar el mismo día a la misma hora. Pero en ese universo geocéntrico que felizmente habitaban, no había manera de crear un calendario viable que fuese coherente. En ese momento, hubo una frase para describir lo que era la ciencia. Está impregnada de inocencia encantadora y no poca auto-conciencia. Se llamaba salvar las apariencias. Esa fue la tarea de la ciencia: Guardar las apariencias. Encontrar una manera de tomar las apariciones reportadas de las estrellas y los planetas en el cielo y predecir con alguna fiabilidad donde estarían en el futuro. Es casi como si supieran que estaban viviendo una mentira cósmica. Llamarlo salvar las apariencias es maravilloso.

Así que se convocó el Concilio de Letrán de 1514, y uno de sus principales objetivos era descubrir un calendario que todo el mundo pudiera utilizar para que no estuvieran celebrando Pascua en días diferentes. Un hombre llamado Nicolás Copérnico, que era un hombre muy religioso, cuya carrera la hizo totalmente en la iglesia, ya se había dado cuenta de cuál era el problema. Fue invitado a presentar esta información en el Consejo, pero se negó porque sabía lo peligroso que sería perforar esta ilusión cosmológica. A pesar de que el Papa en ese momento no estaba en realidad terriblemente al corriente de esta idea, los temores de Copérnico no eran infundados. Incluso sesenta años más tarde, un hombre llamado Giordano Bruno fue quemado vivo por una razón: él no pronunció la frase: "No hay otros mundos."

He pensado mucho en esto . ¿Tendrías las agallas para estar dispuesto a ser quemado vivo? Bruno no tenía comunidad de pares para incitarlo. Él ni siquiera era un científico, en realidad no tenía ninguna evidencia científica, pero eligió esta muerte horrible porque se negó a decir esta frase: " No hay otros mundos." Es una cosa magnífica, es un misterio maravilloso para mí, y no creo que llegue a entender completamente cómo fue posible .

Copérnico encontró el coraje de publicar su idea cuando estaba cómodamente cerca de la muerte natural. Cuando en 1543, “Sobre las revoluciones de las esferas celestes” fue publicado, algo sin precedentes ocurrió: un trauma del que nunca nos hemos recuperado. Hasta ese momento, lo sagrado y lo científico había sido uno. Los sacerdotes y los científicos habían sido lo mismo. Es cierto que dos milenios antes de Copérnico habían habido los filósofos presocráticos, que realmente fueron los inventores de la ciencia y los valores democráticos de nuestra sociedad. Estos antiguos griegos podían imaginar un universo y un mundo sin Dios. Pero fueron por mucho la excepción, floreciendo demasiado brevemente antes de ser casi completamente extirpados filosóficamente por los platónicos. Muchos de sus libros fueron destruidos. Platón odiaba su materialismo y lo de los ideales igualitarios. Así que en realidad no fue una escuela de pensamiento vibrante con una continua tradición la que sobrevivió a través del tiempo, atreviéndose a explicar la maravilla de la naturaleza sin tener que recurrir a la hipótesis de Dios.

En realidad, todo empezó con un grupo de hombres religiosos poco corrientes como Copérnico, Newton, Kepler, y ( mucho más tarde ), incluso Darwin, quienes catalizaron esa separación entre nuestro conocimiento de la naturaleza y lo que creíamos en lo más profundo de nuestros corazones. Los cuatro tampoco tenían carreras religiosas o las estaban considerando como una profesión. Eran interrogadores brillantes y utilizaron las herramientas más agudas que tuvieron para buscar lo que era sagrado. Tenían la suficiente confianza en la realidad de lo sagrado como para estar dispuestos a mirarlo tan profundamente como fuera humanamente posible. Esta búsqueda inquebrantable llevó a nuestro mayor despertar - la revolución científica moderna espiritual. Fue un gran avance espiritual, y creo que es nuestra falta de reconocimiento a eso lo que explica gran parte de la soledad y la locura de nuestra civilización, esa gran parte del conflicto y odio a nosotros mismos . En ese momento, el público y sus instituciones religiosas, por supuesto, rechazaron de plano sus más profundas ideas sobre la naturaleza. Fue varios cientos de años antes de que el público realmente pensase en esto, y se tomó en serio lo que decía Copérnico. Los últimos cuatro siglos de desconexión entre lo que nuestros mayores nos decían y lo que sabíamos que era verdad han sido costosos para nuestra civilización.

Yo creo que todavía tenemos un caso agudo de síndrome de estrés post- copernicano. No hemos resuelto el trauma de perder nuestro sentido infantil de la centralidad en el universo. Y así, como sociedad, mentimos a nuestros hijos. Les contamos una historia paliativa, casi para garantizar que van a ser niños para toda su vida. ¿Por qué?¿ Es la idea de que muramos tan inaceptable ? ¿Es la idea de que somos pequeños y el universo demasiado vasto un golpe a nuestra inestable autoestima?

Sólo ha sido a través de la ciencia que hemos sido capaces de perforar esa infantil y disfuncional necesidad de ser el centro del universo, el único objeto de amor de su creador. La ciencia ha hecho posible la reconstrucción de nuestro pasado lejano y sin la necesidad de idealizarlo, como un adulto incapaz de hacer frente a los abusos de la infancia. Hemos sido capaces de ver nuestra pequeña casita tal como es. Nuestra concepción de nuestro entorno no necesita seguir siendo el punto de vista desproporcionado del todavía niño pequeño. La ciencia nos ha llevado al umbral de aceptación de la inmensidad. Nos ha llevado a la pasarela del universo. Sin embargo, estamos espiritualmente y culturalmente paralizados e incapaces de movernos hacia adelante, para abrazar la inmensidad, para abrazar nuestra falta de centralidad y encontrar nuestro lugar real en el tejido de la naturaleza. Que incluso hagamos ciencia es un indicio de esperanza para nuestra salud mental. Es un gran avance. Sin embargo, no es suficiente; hay que tomarlo en serio.

¿Qué sucedió hace cuatrocientos o quinientos años? Durante este período hubo una gran bifurcación. Hicimos una especie de acuerdo con nosotros mismos. Dijimos, bueno, gran parte de lo que creíamos y lo que nuestros padres y nuestros antepasados ​​nos enseñaron, es insostenible. La Biblia dice que la Tierra es plana. La Biblia dice que fuimos creados por separado del resto de la vida. Si nos fijamos en su verdad, tienes que renunciar a estas ideas básicas, hay que admitir que la Biblia no es infalible, que no es la verdad del espíritu del creador del universo. Entonces, ¿qué hicimos? Hicimos un tratado corrupto que dio lugar a una paz turbulenta: Construimos @una pared dentro de nosotros mismos.

Nos hizo enfermos. En nuestras almas apreciábamos un mito que no tenía raíces en la naturaleza. Lo que en realidad sabíamos de la naturaleza lo compartimentamos en un lugar que no podía tocar nuestras almas. Las iglesias acordaron dejar de torturar y asesinar a los científicos. Los científicos pretendieron que el conocimiento del universo no tuviese implicaciones espirituales.

Es una tragedia catastrófica que la ciencia cediese la elevación espiritual de sus revelaciones centrales: la inmensidad del universo, la inmensidad del tiempo, la relación entre todas las formas de vida y que lo que hay de precioso en este pequeño mundo .

Cuando digo "espiritual", nombro una palabra complicada que tiene algunas asociaciones desagradables. Aún así, tiene que haber una palabra para ese sentimiento de inmensidad que experimentamos cuando contemplamos 13 mil millones de años de evolución cósmica y cuatro mil quinientos millones de años de la historia de la vida en este planeta. ¿Por qué deberíamos renunciar a eso? ¿Por qué no se lo damos a nuestros hijos? ¿Por qué es que en una ciudad como Los Ángeles, una ciudad de tantas iglesias y templos y mezquitas, sólo hay un lugar como este Centro para la Investigación? ¿Y eso es sólo para los que estamos hoy aquí? ¿Menos de un centenar de personas en una ciudad de millones? ¿Por qué? ¿Por qué el mensaje de la ciencia no agarra a la gente de sus almas y les da el tipo de gratificación emocional que la religión ha dado a tanta gente?

Esto es algo contra lo que creo tenemos que luchar a brazo partido. Hay una confusión general en nuestra sociedad. Hay una gran pared que separa lo que sabemos de lo que sentimos.

La medicina ha tenido un juramento que se remonta a Hipócrates. Hipócrates es un personaje increíble, tanto el padre de la ética científica como el primer articulador de la idea de que la humanidad se libera al descubrir el universo. Él es uno de los filósofos presocráticos de los que hablaba antes, y dijo algo que resonó dentro de mí en un momento de mi vida en el que me di cuenta de lo que iba a ser mi camino. Sus palabras me inspiraron a intentar tan duro como pudiera en mi propia vida el hacer que importase lo que es verdad . Hipócrates estaba escribiendo en un ensayo llamado “Enfermedad Sagrada” hace 2.500 años. Estaba escribiendo acerca de la enfermedad sagrada que ahora se llama epilepsia, y con total naturalidad dijo algo que me golpeó como un rayo. Voy a parafrasear : "¿La gente cree que esta enfermedad es sagrada, simplemente porque no saben cuál es su causa? Algún día creo que lo harán, y el momento en que averigüen por qué las personas tienen epilepsia, dejará de ser considerado divino." ¿Por qué no tenemos escuelas de todo el mundo que enseñen a los niños acerca de Hipócrates, sobre el poder de hacer preguntas, en lugar de cuentos con moraleja sobre el castigo por hacerlo? A nuestros niños no se les enseña en la escuela sobre Hipócrates, no se les enseña acerca de este proceso multigeneracional de despojarnos de las supersticiones, el reconocimiento de un falso patrón, y todas las cosas que van con él, el racismo, el sexismo, la xenofobia, toda esa constelación de equipaje que llevamos con nosotros. Vivimos en una sociedad donde ahora nuestro liderazgo tiene que ver con la promoción de la superstición, la promoción de la xenofobia.

A mí me parece que el mayor reto al que nos enfrentamos es el de desarrollar un lenguaje que acople el escepticismo de mirada fría y el rigor de la ciencia con un sentido de comunidad, un sentido de pertenencia que la religión ofrece. Tenemos que hacer que lo que es verdad importe. Si por el contrario se dice que lo que realmente importa es tener fe, lo que realmente importa es creer, nunca vamos a llegar allí. No es suficiente tener cuarenta minutos de ciencia en el programa de la escuela todos los días, porque la ciencia no debe ser compartimentada de esa manera. La ciencia es una forma de verlo absolutamente todo.

Lo que me parece decepcionante sobre la mayoría de las creencias religiosas es que son una especie de declaración de desprecio por la naturaleza y la realidad. Son absurdamente arrogantes. Contiene los mitos de unos pocos miles de años por encima de muchos miles de millones de viaje de la naturaleza. Dicen que la realidad es inferior y menos satisfactoria que las historias que inventamos.

Tenemos que crear una comunidad de escepticismo para personas de todas las edades. Necesitamos desesperadamente un poco de buena música. No tenemos que cortar las esquinas en nuestro espíritu de escepticismo. Tenemos que aprender a inculcar un sentido de comunidad, una experiencia racional de la comunión con la naturaleza y con los demás.

Me encantaría ver, en realidad, no tanto la construcción de más Centros para la Investigación, lo que sería genial, sino ¿por qué no hacerse cargo de los planetarios del país, de los cuales hay cientos, y convertirlos en lugares de culto? No el culto a la ciencia que tenemos ahora. Siempre dan el mensaje, una y otra vez, que nuestra comprensión podría estar equivocada, esto es lo que pensamos en este momento. La maravilla de la ciencia es que es posible que descubra que todo esto es falso. Por qué no hacerse cargo de estos lugares y celebrar los servicios en los planetarios. Podemos conectar. Podemos encontrar la inspiración en las revelaciones de la ciencia. Podemos tener el escepticismo y el asombro, ambos.

Para mí, la fe es la antítesis de los valores de la ciencia. No la esperanza, que es muy diferente de la fe. Tengo mucha esperanza. La fe está diciendo que se puede conocer el resultado de las cosas sobre la base de lo que se espera que sea verdad. Y la ciencia está diciendo que en ausencia de pruebas, debemos retener el juicio. Es tan difícil de hacer. Es tan tentador creer en el detector de mentiras o en el cielo o que el como tu eres está basado en el día del mes en que naciste. Es una especie de autoestima no ganada. Es una identidad que se puede ir adecuando, y eso es tremendamente tranquilizador. Por lo tanto, no tengo ninguna fe, pero tengo mucha esperanza, y tengo un montón de sueños sobre lo que podríamos hacer con nuestra inteligencia si tuviéramos la voluntad y el liderazgo y la comprensión de como podríamos aprovechar nuestra inteligencia y nuestros recursos y crear un mundo para nuestros hijos que sea esperanzador.

Tuve una experiencia maravillosa al escribir para el relativamente nuevo Rose Center en el Planetario Hayden de Nueva York. Es la realidad más grande de teatro virtual en la Tierra; totalmente inmersiva en la experiencia de viajar a través del universo. Tuve el honor de co-escribir, junto a nuestro co-guionista de Cosmos Steve Sotero , los dos primeros shows que inauguraron el centro planetario. Y esto es lo que me hizo pensar en cómo podríamos ofrecer algo que fuera al menos tan convincente como lo que cualquiera en el negocio de la religión está ofreciendo. Tenemos la oportunidad de llevarte a través del universo, y a través de la historia no sólo de la Vía Láctea, sino también el universo más grande, y para decir algo - el segundo  de los documentales se llama “La búsqueda de vida , ¿Estamos solos?” - Algo acerca de la naturaleza de vida. Es un mensaje muy inflexible acerca de la evolución y creo que fomenta muy directamente el tipo de valores e ideas que creo que compartimos. Cada niño que va a una escuela pública de la ciudad es llevado a estos espectáculos. Fue revelador para mí, en primer lugar, hasta dónde se puede ir en esta dirección, y lo que se podría hacer con la música y una capacidad técnica fantástica que te permitiese recorrer la parte del universo conocido para conocer algo acerca de él. De verdad te aferras a tu silla. Te sientes como si fueras a viajar a través de las galaxias. Es edificante. Recibo constantemente correos electrónicos acerca de esto y todos dicen lo mismo: que me hizo sentir parte de algo. Usted me hizo sentir, aunque soy muy pequeño, que soy parte de este mayor tejido de la vida que es tan hermoso. Y ese es el tipo de cosas en lo que Cosmos Studios está trabajando, todos nuestros proyectos. Si no se combina la ciencia rigurosa con esa sensación de elevación, de inmensidad, entonces este proyecto para nosotros no sirve. Así que diría que hay mucho en el mundo del espectáculo que podríamos estar haciendo y tiene el poder de llegar realmente a la gente .

Desde que fundamos Cosmos Studios en la primavera de 2000, hemos logrado lo siguiente: Vamos a lanzar Cosmos 1, la primera nave de vela solar a finales de este año. Nuestros socios son la Sociedad Planetaria y el Centro de Investigación Espacial Babakin de Rusia. En realidad, estamos lanzando la nave espacial desde un misil balístico intercontinental con base en un submarino ruso. Hemos adoptado esta arma de destrucción masiva y la hemos convertido en un medio para avanzar hacia el sueño de la exploración espacial. La vela solar es una idea que ha existido en torno a la ciencia desde la década de 1920, pero nunca se ha intentado antes. Si tenemos éxito, habremos demostrado un medio práctico para, literalmente, montar en la luz haciendo el camino a las estrellas. Comparamos nuestra vela solar a lo que hicieron los hermanos Wright en Kitty Hawk, porque a pesar de que estuvo en el aire durante sólo doce segundos y a 165 pies, demostraron que el vuelo con motor en un vehículo más pesado que el aire era posible. Lo que estamos tratando de demostrar es que la vela solar es posible, y ésta es la única manera físicamente sana que conocemos para viajar tan rápido que empieza a ser factible hacer vuelos interestelares en el tiempo humano de escalas de dos mil años hasta la estrella más próxima en vez de veinte mil años.

Cosmos Studios ha financiado la investigación que se ha traducido en dos artículos publicados en la revista Science. Hemos producido una versión perfectamente arreglada de la serie de televisión Cosmos con trece horas en DVD. Hemos producido tres documentales de larga duración. Tal vez nuestro proyecto más prometedor es una nueva forma ambiciosa de enseñar la ciencia desde preescolar hasta la escuela secundaria. Esto implica un enfoque totalmente nuevo en los planes de estudio. Esperamos involucrar a la gente desde la primera infancia en la ciencia como una forma de pensar.

También estoy trabajando en un libro que trata sobre los temas que he tratado de cubrir aquí.

[En respuesta a una pregunta sobre el papel de Carl Sagan en la obtención de apoyo para la búsqueda científica legítima de inteligencia extraterrestre (SETI) y entendiéndose con los creacionistas]:

El Congreso cortó el financiamiento federal para el SETI hace años. Yo estaba con Carl cuando entró en la oficina del senador William Proxmire después de que éste hubiese dado el premio Golden Fleece al programa SETI. Carl se sentó con él. No dije ni una palabra. Sólo era un testigo. Y solo miraba a Carl. Me inspiré en él, no sólo por la amplitud de sus conocimientos, sino por su paciencia, su falta de arrogancia, su disposición a escuchar a la otra persona. El Senador Proxmire hizo un giro copernicano como resultado de esa reunión.


Y hubo otros casos de notable capacidad de persuasión de Carl. Uno de ellos es una gran historia de un llamado "científico creacionista " que vio a Carl testificar en una audiencia sobre el creacionismo en las escuelas. Carl testificó durante unas cuatro horas. Fue en algún lugar en el sur, no recuerdo dónde. Y seis meses más tarde llegó una carta del experto "científico creacionista" que también había declarado ese día, diciendo que había renunciado a su trabajo durante el día y se dio cuenta del error de lo que estaba haciendo. Fue sólo porque Carl era muy paciente y estaba dispuesto a escuchar a la otra persona. Lo hizo con mucha amabilidad y luego, con mucho cuidado, pero sin ponerse en peligro, expuso todas las cosas que estaban mal de lo que ese hombre pensaban que eran ciertas. Esa es una lección que me gustaría que todos nosotros en nuestro esfuerzo por promover el escepticismo pudiéramos aprender, porque sé de la ira que muy a menudo siento cuando me enfrento a este tipo de pensamiento y las ganas que me entran de empezar a cortar a la otra persona. Pero hacerlo es abandonar toda esperanza de cambiar mentalidades .


Cuando murió mi marido, porque él era muy famoso y conocido por no ser un creyente, muchas personas venían a mí - todavía sucede a veces- y me preguntaban si Carl cambió al final y pasó a tener alguna creencia en una vida futura. También con frecuencia me preguntan si creo que lo voy a volver a ver. Carl se enfrentó a su muerte con valentía y tenacidad y nunca buscó refugio en ilusiones. La tragedia fue que nos dimos cuenta de que no nos volveríamos a ver de nuevo. No espero reunirme con Carl nunca más. Pero, lo bueno es que cuando estábamos juntos, durante casi veinte años, vivíamos con una apreciación vívida de lo breve y preciosa que es la vida. Nunca hemos trivializado el significado de la muerte fingiendo que era algo más que una separación definitiva. Cada momento que estábamos vivos y que estuvimos juntos fue milagroso, no milagroso en el sentido de lo inexplicable o sobrenatural. Sabíamos que éramos beneficiarios del azar. . .  Esa pura casualidad podía ser tan generosa y tan amable . . .  Que pudimos encontrarnos el uno con el otro, como escribió Carl tan bellamente en Cosmos, ya sabes, en la inmensidad del espacio y la inmensidad del tiempo . . .  Que pudimos estar juntos durante veinte años. Eso es algo que me sostiene y es mucho más significativo. . .  La forma en que él me trató y la forma en que yo lo traté, la manera en que nos hicimos cargo el uno del otro y de nuestra familia, mientras él vivió. Eso es mucho más importante que la idea de volverlo a ver algún día. Creo que no volveré a ver a Carl de nuevo. Pero lo vi. Nos vimos. Nos encontramos el uno al otro en el cosmos, y fue algo maravilloso.

La ciencia del narco vs la pseudociencia del gobierno mexicano.


José Luis del Toro Estrada no era el integrante típico del cártel de Los Zetas: no utilizaba armas para controlar un territorio dado ni se encargaba de traficar distintos tipos de mercancía. A pesar de ello, su trabajo fue la piedra angular para el crecimiento del cártel mexicano. "Él no era un asesino. Era un geek, un técnico, dice un ex agente federal de narcóticos de Estados Unidos en entrevista con la revista Popular Science. Tanto así que ése mismo era su apodo: Técnico.

En 2004 Del Toro comenzó a montar una red de transmisión de radio para asegurar la comunicación propia de Los Zetas, espiar a otros cárteles y vigilar a la policía. Para hacerlo, estandarizó una receta que seguiría al pie de la letra en muchas ciudades y pueblos a lo largo de México. Técnico empezaba por rastrear las frecuencias que utilizaba la policía, las que pertenecían a sitios de taxi u otros negocios y las que estaban libres. El siguiente paso era conectar una antena del cártel a las torres de radio ya establecidas en la ciudad. Pero una antena no parecía suficiente para toda una ciudad. Con las habilidades que le habían otorgado su sobrenombre, Técnico modificaba los aparatos que amplían el rango de las frecuencias -llamados repetidores- de compañías como Nextel para que también repitieran aquellas utilizadas por Los Zetas.

Desde el 2006 el cártel mexicano expandió esta red de comunicaciones por radio a lo largo de la frontera norte, después la frontera sur posteriormente en el interior de la República Mexicana. Esto, claro, no sin inconvenientes: falta de antenas, fuentes de energía y un pobre almacenamiento de la misma se apilaban sobre otros problemas como colocar antenas y repetidores fuera de la vista de la policía. No obstante, Técnico y su equipo lograron construir antenas en la punta de montañas y volcanes del Estado de Veracruz, camuflajeándolas con la selva espesa y enmarañada. Para conseguir la energía necesaria, Del Toro instaló paneles fotovoltaicos que utilizaran energía solar y la almacenaran en baterías de coches. Para 2008 todo México era territorio radio Zeta.

El gobierno federal no pensaba quedarse atrás: el mismo año que Técnico comenzó su red de radiotransmisión, la Procuradoría General de la República, a través de la distribuidora mexicana Segtec, compró a la empresa Global Technical LTD un aparato con el nombre de GT200. Este dispositivo, cuyo costo individual supera los 400 mil pesos, llegó como un festín en tiempos de hambruna: un detector molecular de uso fácil que prometía localizar armas, drogas y explosivos. Tan grande era su promesa que para el 2010 la Secretaría de la Defensa Nacional había adquirido más de 700 de estos aparatos. Los GT200 hacían su parte en la lucha en contra del narcotráfico, distinguiendo a los criminales del resto de los ciudadanos. Pero para la mala suerte del gobierno mexicano, el GT200 no era más que un fraude. Uno muy fácil de descubrir.

El detector molecular consiste de una pequeña caja del tamaño de una cartera –llamada lector de tarjetas– de la cual sale un tubo por el que se sujeta. De su extremo sale una antena, parecida a las que utilizan todavía algunos televisores, cuya función es indicar dónde se ocultan los gramos de cocaína, cuernos de chivo o granadas. No utiliza baterías ni debe conectarse a ninguna fuente de poder para funcionar. He aquí el error. Es físicamente imposible que un aparato que no trabaja con energía, y no puede enviar ninguna señal, detecte materia (como drogas, armas y explosivos) que tampoco envía señales hacia él.

Según la Secretaría de Educación Pública de México, cualquier persona que haya terminado la secundaria debió de “avanzar en la comprensión de las propiedades de la materia y sus interacciones con la energía, así como en la identificación de cambios cuantificables y predecibles”. Es decir, cualquier mexicano que haya terminado la secundaria debió ser capaz de desenmascarar al GT200 como un fraude y saber que se basa en el mismo funcionamiento que tiene la Ouija: los movimientos azarosos del pulso de una mano.

En octubre de 2011 los investigadores Luis Mochán y Alejandro Ramírez, del Instituto de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, realizaron un peritaje al GT200 y expusieron el timo. “En cierto sentido, el problema no es con este aparato”, mencionó en su momento el doctor Mochán a la Asociación de Ciencia de Morelos, “sino con el hecho de generar una cultura científica, de recurrir a la ciencia y apoyarse en ella cuando se necesite”. Y es que el mecanismo del aparato es inverosímil; en realidad está hueco y ni siquiera hay un intento por aparentar que posee un funcionamiento real. Lamentablemente, para estas fechas ya se habían autorizado más de 1250 cateos ilegales a causa del detector molecular. Para el indígena mixteco Ernesto Cayetano, por ejemplo, haber sido señalado por la antena del GT200 le valió la prisión. Gracias al peritaje de Mochán y Ramírez, Ernesto salió libre y los creadores de este diabólico aparato ahora se encuentran presos en Inglaterra, donde se ubica su compañía.

Pero no basta con que los científicos acusen al GT200 de fraude. Por eso, Luis y Alejandro idearon un experimento. Para saber si el detector realmente encuentra drogas o armas o si sólo mueve su antena según lo que dicte la mano de su operador, es necesario que el mismo operador y el observador (en este caso, los investigadores) no influyan en la medición hecha por el aparato. Este tipo de experimentos se conoce como “doble ciego”. Luis y Alejandro, con la ayuda de operadores oficiales del ejército mexicano, dividieron el experimento en dos etapas: una de calibración y otra de búsqueda.

En la primera, un soldado encargado de colocar una muestra –un paquete de anfetaminas o un paquete con cuatro balas– elegía una de ocho cajas idénticas colocadas dentro de un salón de baile vacío, propiedad de la Academia Mexicana de Ciencias, y escondía la muestra dentro de ella. Otro soldado, encargado de operar el GT200, entraba al salón de baile a sabiendas de cuál caja contenía la muestra. Este experimento se repitió ocho veces y, en cada una de ellas, la antena del GT200 señaló la caja correcta. El detector parecía funcionar a la perfección.

La segunda etapa pondría a prueba al detector. De nueva cuenta, el primer soldado colocó una muestra dentro de una de las ocho cajas que había dentro del salón de baile y salió del recinto. El operador, con su GT200 en mano, entró al salón, pero ahora sin saber en cuál caja estaba la muestra. Tras repetir este experimento 20 veces, el detector sólo señaló la caja correcta tres de ellas, y fue entonces que se descubrió el engaño.

Los Zetas, un grupo de ex militares entrenados y formados en México sólo necesitaron de un Técnico para montar una de las redes de comunicación más eficientes y con el mejor costo-beneficio que cualquier organización, criminal o no, ha instalado en el país. El gobierno, en cambio, gastó más de 280 millones de pesos en un timo de dimensiones diabólicas.

¿Cuál es la diferencia entre la autoridad mexicana y el crimen organizado? La que brinca a la mente en este momento es su cultura científica. Los Zetas no necesitaron ser expertos en ciencia aplicada o tecnología; simplemente se dieron cuenta de qué tan valioso es tener a alguien con conocimientos especializados que trabajara a su lado para obtener una solución sencilla y barata a un problema concreto.

Nuestros gobernantes, al igual que el cártel, no necesitan tener un doctorado en ciencias para darse cuenta de que la ciencia se encuentra en su vida diaria, que debe formar parte de sus discusiones, que es válido preguntar y asesorarse. En conclusión, que la ciencia es cultura, una manera de ver y entender el mundo y, mientras mejor se conozca, mejor nos permitirá trabajar, estudiar o gobernar.


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Esta es la tercera colaboración de Agustín B. Ávila Casanueva con Historias Cienciacionales. Egresado de la carrera de Ciencias Genómicas, piensa que la divulgación de la ciencia puede llenar espacios culturales, de comunicación, científicos y lúdicos. Agustín pasea a sus perros por las mañanas, lee novelas negras y le hace al basquetbol. Ha colaborado también con La Ruta del Bichólogo y con Cienciorama.




Artículo científico que desenmascaró el engaño del GT200: http://arxiv.org/abs/1301.3971v1


Procedencia y créditos originales del artículo: https://www.facebook.com/HistoriasCienciacionales.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Algunas descripciones simples y cínicas de ciertas religiones.

CRISTIANISMO: La creencia de que un zombi cósmico judío que fue su propio padre puede hacerte vivir para siempre si ingieres simbólicamente su carne y le dices telepáticamente que lo aceptas como tu amo, para que pueda retirar una fuerza maligna de tu alma que está presente en la humanidad porque a una mujer salida de una costilla la convenció una serpiente parlante para que comerá el fruto de un árbol mágico.

ISLAM: La creencia de que un hombre mágico del cielo le dijo a un antiguo pedófilo el secreto de cómo evitar que el hombre mágico del cielo te torture para siempre luego de que mueres. El secreto es rogarle cinco veces al día y decirle telepáticamente que lo quieres y que es grandioso. Además, las mujeres en realidad no son personas.

JUDAÍSMO: El hombre mágico del cielo realmente ama a un grupo étnico en particular y los demás no le importan demasiado. Si eres parte del grupo especial, sigue las reglas (salvo las que ya no seguimos) y no te aporreará demasiado. Si no eres parte del grupo especial, no importas en absoluto. Ah, y las mujeres en realidad no son personas.

HINDUÍSMO: El hombre mágico del cielo se revela en forma de diferentes hombres y mujeres mágicos. Te puso en su posición actual porque lo mereces, según lo bueno que hayas sido en tu vida anterior, no sientas compasión por los que están peor que tú porque lo merecen. La movilidad social es pecado. Las mujeres en realidad no son personas.

SIKHISMO: El hombre mágico del cielo le reveló al gurú Narak que los rituales religiosos son mala idea. De modo que recita de memoria versículos específicos todos los días, báñate ritualmente, lleva amuletos rituales contigo y no te cortes el pelo ni te afeites, ritualmente. Además, el libro es el último gurú, así que trátalo como tal. Quizá las mujeres son algo así como personas, pero no te preocupes demasiado por ello: no hay problema con los matrimonios arreglados y esas cosas.

Fuente: Página de facebook de Sin dioses.