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sábado, 14 de junio de 2014

Los niños también mienten.

¿Pensáis que es cierto eso que dice que los niños no mienten? Es falso, los niños aprenden a mentir, y muy rápido. De hecho muchos papás piensan ¿Mi hijo, mentir? ¡No digas estupideces! Y cuando un padre dice eso pueden ocurrir dos cosas: Que se decepcione, o que niegue la realidad.

Todos los niños mienten (por lo menos los no autistas) y siempre es por las mismas razones.

Los niños de 3 a 5 años mienten... pero no son plenamente conscientes de sus mentiras, pues son resultado de sus fantasías y mecanismos simples de adaptación. (A excepción que se habitúen a la mentira para conseguir lo que quieren)

Cuando crecen un poco más aprenden a mejorar sus mentiras para evitar castigos de los padres (y vaya si los mejoran... no soy padre pero he visto cientos de veces esto).

A partir de aquí, los niños mienten de forma consciente y activa. Ahí los padres deben anticiparse a ¿Cuántas veces miente y por qué miente? Sería difícil hacer algo si no se tiene en cuenta el Cuanto y el por qué. Ya que los especialistas pueden localizar el problemas, pero son los padres quienes conviven con el niño. O sea, cuando se entrega un niño a un especialista no de lo devuelven curado; los padres forman parte activa en la cura que puede durar meses o años.


¿Qué hacer cuando miente un niño?

-Da ejemplo: es completamente ilógico pedir a nuestros hijos que no mientan cuando nosotros normalmente lo hacemos.
-Dale confianza a tu hijo: dale a tu hijo la seguridad de que puede contarte cualquier cosa con plena tranquilidad y sin miedo.
-Explica a tu hijo la diferencia entre la verdad y la mentira: esto es fundamental especialmente en edades tempranas.
-Felicita a tu hijo cuando diga la verdad: especialmente si esta acarrea el riesgo de ser castigado, aprende a separar los comportamientos erróneos, siempre aclarando a tu hijo que le amas por lo que es y no por su conducta.
-No reacciones desproporcionadamente ante la mentira.


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Gracias a Detective.

viernes, 13 de junio de 2014

Algo de información sobre los ateos I.

Resulta que nosotros los ateos no causamos ninguna guerra, ninguna inquisición, no apoyamos al racismo.
Jamás por ningún motivo, razón o circunstancia les damos la espalda a personas que son distintas a nosotros.
Jamás le daríamos la espalda a un individuo igual que yo igual que tú, igual que todos nosotros cuyo único "pecado" fue enamorarse de alguien de su mismo sexo.
Me siento orgulloso de mí y de todos los ateos por que no andamos metiendo nuestras narices en el dormitorio de otras personas.
Y sólo para que quede perfectamente claro... A mí jamás se me pasaría por la cabeza abusar sexualmente de ningún niño.
Como persona que ama el estudio y la academia, no se me pasaría comerme un pedazo de la historia y decir que cierto dictador fue el peor de todo el mundo cuando en el mismo siglo había otro que había matado cuatro veces más y todo eso en el nombre de la religión. Y todo eso para favorecer a su religión y sobre pasar a todas las demás.
Históricamente hablando, la iglesia cuando era toda poderosa siempre trató de apartar, matar, amedrentar o simplemente desaparecer a todo aquel que quería dejar en claro una gran verdad... "dios no existe".
Puedes rezar todo lo que tú quieras…
Puedes poner todos los ejemplos familiares de milagros...
Ninguno de ellos es una prueba real, ninguno de ellos es una prueba aceptable, ninguno de ellos podrá pasar de una simple anécdota que sólo paso por casualidad.
La casualidad existe en la vida de los creyentes, quienes objetivamente andan por ahí diciendo que fue un milagro. Tal como la gente que no entendía las lluvias, tal como la gente que no entendía el porqué del día y de la noche lo que creían que lo ocasionaba un dios. La casualidad también existe en los animales, insisto, no prueba la existencia de un dios.
Y como ser humano y por instinto primitivo sabes que todas las cosas culturales que te inculcaron desde niño, bien sabes que un buen médico, un buen doctor o una buena medicina te va a ayudar más que mil padres nuestros puestos juntos.
Un buen amigo te va a ayudar más que estar sentado como un idiota hablando sólo, creyendo que estás hablando con dios.

Y una madre hará más por sus hijos que todos los dioses juntos.

- Dross.

viernes, 6 de junio de 2014

5 mitos sobre la homosexualidad refutados por la ciencia.

La ciencia siempre lo ha recalcado: la homosexual es natural, sus relaciones son duraderas y sólidas, y, son buenos padres.


Tiempo atrás, en Estados Unidos, en el Estado de Houston, se aprobó la ley HOPE, que prohíbe la discriminación por orientación sexual, raza, discapacidad, y otras condiciones. La comunidad LGBT de esa ciudad está de fiesta (aunque no se haya puesto sobre la mesa el reconocimiento legal del matrimonio gay). Algunos líderes religiosos, sin embargo, mencionan que la iniciativa "sencillamente no está bien".
¿Por qué podría parecerle a alguien que una ley contra la discriminación sea equivocada? Imaginen el nivel de homofobia. Y ¿en qué supuestos se basa la homofobia? Aquí algunos de ellos, y lo que la ciencia ha demostrado al respecto:


MITO I: LA HOMOSEXUALIDAD ES ANTINATURAL. 

En la naturaleza, la homosexualidad es mucho más común de lo que nos imaginamos. Diversas especies animales la practican. De hecho, la conducta tiene que ver con supervivencia, fortalecimiento de lazos sociales, adaptaciones biológicas y evolutivas.
La idea de que lo natural es que las relaciones sexuales deben ocurrir sólo entre hembras y machos, no tiene aplicación en la realidad: ni en animales ni en seres humanos. Además del hombre, la ciencia ha demostrado que existen más de 1,500 especies que buscan parejas del mismo sexo: chimpancés, pingüinos, cisnes, bisontes, jirafas, aves.
Janet Mann, bióloga de la Universidad de Georgetown, explica que no todo acto sexual responde a funciones reproductivas. Por fortuna.

MITO II: LAS RELACIONES HOMOSEXUALES NO SON DURADERAS.

Todos hemos escuchado comentarios estereotipados como "es un ambiente muy frívolo y difícil", "los gays saltan de una pareja a otra, son muy promiscuos".
Sin embargo, una serie de estudios a largo plazo, desarrollados por John Gottman (psicólogo y profesor en la Universad de Washington), comprobó que el 80% de las parejas homosexuales, sostienen relaciones que duran más de 12 años.
Lo más interesante: la tasa de separaciones, proyectada a 40 años, resultó menor en comparación con parejas heterosexuales, en un mismo lapso de tiempo.

MITO III: LA MAYORÍA DE LOS PEDERASTAS SON GAYS.

El crimen de la pederastia es practicado por hombres y mujeres de distintas preferencias sexuales. En 1989, el físico y sexólogo checo-canadiense Kurt Freund, del Instituto de Psiquiatría de Clarke (Canadá), emprendió un estudio para obtener algunas respuestas.
Su equipo mostró fotos de niños y adolescentes de ambos sexos a hombres homosexuales y heterosexuales, mientras medía la excitación sexual de los participantes. Según los resultados, los heterosexuales se excitaban más que los homosexuales, en especial con las niñas.
En 1994, la pediatra Carole Jenny, de la Universidad de Colorado, entrevistó a casi 270 niños que habían sido violados por adultos. En el 82% de los casos, el agresor tenía una pareja heterosexual y pertenecía al ambiente cercano al niño. En sólo 2 de los casos el criminal era homosexual (un gay y una lesbiana).

MITO IV. PARA LOS NIÑOS ES NOCIVO CRECER CON PADRES HOMOSEXUALES. 

"El niño necesita una madre y un padre para convertirse en un adulto sano", se dice. Las estadísticas demuestran otra cosa.
Recientemente Live Science publicó un estudio en que se examinó a 90 adolescentes. 45 vivían con madres lesbianas, y los otros 45 vivían con parejas heterosexuales. Se analizaron diversos factores de su vida cotidiana y su desempeño social.
Los resultados en ambos grupos fueron casi idénticos, con la diferencia de que los niños del primer grupo registraron calificaciones más altas en la escuela.
Otros estudios similares han señalado que los niños educados por dos padres o dos madres, son menos propensos a la delincuencia y el vandalismo: peleas, robo, invasión de la propiedad privada, etc.
Timothy Biblarz, sociólogo de la Universidad del Sur de California, señala:
La ciencia demuestra que los niños criados por padres homosexuales crecen igual o mejor que los niños criados por padres heterosexuales.

MITO V: LA HOMOSEXUALIDAD ES UNA OPCIÓN Y SE PUEDE CURAR.

durante siglos la homosexualidad fue catalogada como una enfermedad. A lascomunidades religiosas les encanta sostener esa idea de que siguiendo el camino adecuado, "con amor, esta desviación sexual es curable".
La ciencia, no obstante, señala que no se trata de una opción, sino que existe evidencia de que la atracción homosexual es una cuestión genética, relacionada con una base biológica.
Los investigadores han analizado y comparado a gemelos idénticos (comparten los mismos genes) y a gemelos fraternales (comparten 50% de los genes aproximadamente).
Mientras el primer grupo presenta la misma orientación sexual (homosexual, bisexual o heterosexual), en el segundo esto no se da tanto. Las conclusiones indican que existe un factor genético que determina la preferencia sexual de los seres humanos.
Otros estudios han señalado que la orientación sexual es influida por determinados factores biológicos, desde el útero de la madre. Sandra Witelson, neurocientífica de la Universidad de McMaster, en Ontario, explica:
La ciencia apoya la teoría de que las diferencias en el sistema nervioso central existen entre los individuos homosexuales y heterosexuales, y que están posiblemente relacionadas con factores tempranos en el desarrollo del cerebro.
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Buscarle causas a la homosexualidad siempre me ha parecido ocioso. La homosexualidad existe, es una realidad, ¿a quién se daña con ello? Claro que vale la pena entender cómo funcionan la sexualidad y el comportamiento en el ser humano.
Pero a veces da la impresión de que dichos debates se proponen explicar la orientación sexual como si se tratara de un defecto, socorrido pretexto de la condena.
La ciencia lo demuestra: la homosexualidad es natural, no necesita curarse; los homosexuales pueden establecer relaciones sólidas y ser padres, y lamentablemente en el mundo hay pederastas (en la iglesia católica abundan), independientemente de su orientación sexual.

ANN DRUYAN HABLA SOBRE CIENCIA Y RELIGIÓN Y SOBRE CARL SAGAN.

Tengo el placer de compartir este hermoso artículo, cuya autora es la gran Ann Druyan. Participe en la serie Cosmos, el original, con Carl Sagan, y directora del nuevo Cosmos, con Neil deGrasse Taison. Esposa por 20 años de Carl Sagan y madre de 3 hijos. Sin duda alguna, una maravillosa mujer.

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He estado pensando acerca de la visión distorsionada sobre la ciencia que prevalece en nuestra cultura. Me he estado preguntando acerca de esto, porque nuestra civilización es completamente dependiente de la ciencia y la alta tecnología, pero la mayoría de nosotros estamos alienados de la ciencia. Estamos alejados de sus métodos, sus valores y su lenguaje. ¿Quién es el científico en nuestra cultura? Pues el Dr. Fausto, el Dr. Frankenstein, el Dr. Strangelove. Es el hacedor del pacto con el diablo que está obligado a terminar mal. ¿De dónde viene eso? Hemos tenido un largo período de éxito sin precedentes en el descubrimiento científico. Podemos hacer cosas que incluso nuestros antepasados ​​recientes considerarían magia, y sin embargo, nuestra autoestima como especie parece baja. Odiamos y tememos a la ciencia. Tememos a la ciencia y tememos al científico. Un tema común de las películas populares es alguna clase de científico loco sentado en algún sitio pretendiendo arruinar lo que es más preciado para todos nosotros.

Creo que las raíces de este antagonismo con la ciencia son muy profundas. Son antiguas. Las vemos en el Génesis, en esa primera historia, nuestro mito fundacional, en la que los primeros seres humanos están condenados y malditos eternamente por hacer una pregunta, por comer del fruto del árbol del conocimiento. Es desconcertante que Edén sea sinónimo de paraíso cuando, si se piensa en ello, es más como una prisión de máxima seguridad con vigilancia las veinticuatro horas. Es un lugar horrible. Adán y Eva no tienen infancia. Despiertan ya adultos. ¿Qué es un ser humano sin una infancia? Nuestra larga infancia es una característica fundamental de nuestra especie. Nos diferencia, gradualmente, de la mayoría de las otras especies. Nos tomamos más tiempo para madurar. Dependemos de estos años de formación y del tejido social para aprender muchas de las cosas que necesitamos saber.

Así que aquí están Adán y Eva, que han despertado en plena madurez, sin la ternura y la memoria de la infancia. No tienen madre, ni tampoco nunca tendrán ninguna. La idea de un mamífero sin una madre es, por definición , trágica. Es el tipo de herida más profunda para nuestra especie; antitético a nuestra prosperidad, a lo que somos .

Su padre es una voz aterradora, sin cuerpo, que está furioso con ellos desde el primer momento en que despiertan. Él no dice: "¡Bienvenidos al planeta Tierra, mis hermosos hijos! Bienvenidos a este paraíso. Miles de millones de años de evolución te han preparado para que seas más feliz aquí que en cualquier otro lugar del vasto universo. Este es tu paraíso.” No, en cambio Dios pone a Adán y Eva en un lugar donde no puede haber amor. Sólo el miedo, y el comportamiento basado en el miedo, la obediencia. Dios amenaza con matar a Adán y Eva si desobedecen sus deseos. Dios les dice que el peor crimen, un delito capital, consiste en hacer una pregunta para participar del fruto del árbol del conocimiento. ¿Qué clase de padre es este? Como observó Diderot, el Dios del Génesis "amaba a sus manzanas más que a sus hijos."

Este imperativo de no ser curioso es probablemente el aspecto más auto-odioso de todos, porque ¿cuál es nuestra ventaja selectiva como especie? No somos los más rápidos. No somos los más fuertes. No somos los más grandes. Sin embargo, sí tenemos una ventaja selectiva que nos ha permitido sobrevivir y prosperar y perdurar: Un cerebro relativamente grande en relación con el tamaño de nuestro cuerpo. Esto ha hecho posible para nosotros hacer preguntas y reconocer patrones. Y poco a poco a través de generaciones hemos convertido esta aptitud en una capacidad de reconstruir nuestro pasado distante, cuestionar los orígenes del universo y de la vida misma. Es nuestra única ventaja, y sin embargo, esta es la única cosa que Dios no quiere que tengamos: conciencia, conciencia de nosotros mismos.

Quizás el Génesis debería leerse como una historia irónica. Aquí hay un dios que no nos da el conocimiento del bien y del mal. Él sabe que no conocemos adecuadamente el mal. Sin embargo, nos dice que no hagamos algo de todos modos. ¿Cómo se puede esperar de alguien que no conoce el bien y el mal que haga lo correcto? Al desobedecer a Dios, nos escapamos de su prisión totalitaria donde no se puede hacer ninguna pregunta, en la que nunca se debe cuestionar la autoridad. Nos convertimos nosotros mismos en seres humanos.

Nuestra nación fue fundada en un acto heroico de desobediencia a un rey que presumía de gobernar por derecho divino. Hemos creado mecanismos sociales y legales para institucionalizar el cuestionamiento de la autoridad y la participación de cada persona en el proceso de toma de decisiones. Es la cosa más original sobre nosotros, nuestra mayor contribución a la civilización mundial. Hoy en día, nuestros no-exactamente-elegidos funcionarios tratan de hacer que parezca como si cuestionar esta antigua historia sea erróneo. . . . Que la enseñanza de nuestra comprensión de la evolución de la naturaleza, que es un producto de lo que hemos sido capaces de descubrir a través de generaciones, de alguna manera es antiamericana o irrespetuosa con las creencias tan fuertemente arraigadas. Como si no debiéramos enseñar a nuestros hijos lo que hemos aprendido acerca de nuestros orígenes, sino que deberíamos seguir enseñándoles esta historia que demoniza a las mejores cualidades de nuestros padres fundadores.

Esto no tiene sentido y me lleva a una pregunta : ¿Por qué separamos lo científico, que es sólo una forma de búsqueda de la verdad, de lo que consideramos sagrado, que son aquellas verdades que inspiran amor y temor? La ciencia no es nada más que una interminable búsqueda de la verdad. ¿Qué podría ser más profundamente sagrado que eso? Estoy segura que la mayoría de lo que amamos y apreciamos más, y aquello en lo que creemos en este mismo momento, será revelado en algún momento en el futuro como algo meramente producto de nuestro tiempo y de nuestra historia y de nuestra comprensión de la realidad. Así que aquí está este proceso, de esta manera, este mecanismo para encontrar pedazos de realidad. Ningún pedacito es sagrado. Pero la búsqueda sí lo es .

Y así perseguimos el conocimiento usando el método científico para descubrir constantemente todos los errores que los seres humanos hacen crónicos, todas las mentiras que nos contamos a nosotros mismos para combatir nuestros miedos, todas las mentiras que nos decimos los unos a los otros. Aquí está la ciencia, justamente trabajando como una máquina incansable. Es un éxito fenomenal, pero su trabajo nunca se terminará .

En 400 años , hemos evolucionado desde un planeta de gente que estaba absolutamente convencida de que el universo giraba alrededor de ellos, sin la menor idea de que el Sol no gira alrededor de nosotros, y mucho menos de que no somos más que una minúscula parte de una galaxia que contiene aproximadamente cien mil millones de estrellas. Si los científicos tienen razón, si los recientes descubrimientos de planetas que giran alrededor de otras estrellas son correctos, hay quizás quinientos mil millones de mundos en esta galaxia, en un universo de tal vez unos cien mil millones de galaxias. Y es concebible, incluso posible, que este universo pudiera un día ser revelado por ser nada más que un electrón en un universo mucho mayor. Y aquí está una civilización que no tenía absolutamente ni idea hace cuatrocientos o quinientos años sobre su propio pequeño mundo y la imposible inmensidad mayor que lo rodea. Éramos como un pequeño montón de moscas de la fruta alrededor de una uva pensando en esta uva como el centro de todo lo que es. Para nuestros antepasados ​​el universo fue creado para un género particular de una especie en particular de un grupo en particular entre toda la impresionante variedad de vida que se encuentra en este pequeño mundo .

Sólo había un problema. Estos seres tan especiales para los cuales fue creado el universo tenían una fiesta llamada Pascua y la querían poder celebrar el mismo día a la misma hora. Pero en ese universo geocéntrico que felizmente habitaban, no había manera de crear un calendario viable que fuese coherente. En ese momento, hubo una frase para describir lo que era la ciencia. Está impregnada de inocencia encantadora y no poca auto-conciencia. Se llamaba salvar las apariencias. Esa fue la tarea de la ciencia: Guardar las apariencias. Encontrar una manera de tomar las apariciones reportadas de las estrellas y los planetas en el cielo y predecir con alguna fiabilidad donde estarían en el futuro. Es casi como si supieran que estaban viviendo una mentira cósmica. Llamarlo salvar las apariencias es maravilloso.

Así que se convocó el Concilio de Letrán de 1514, y uno de sus principales objetivos era descubrir un calendario que todo el mundo pudiera utilizar para que no estuvieran celebrando Pascua en días diferentes. Un hombre llamado Nicolás Copérnico, que era un hombre muy religioso, cuya carrera la hizo totalmente en la iglesia, ya se había dado cuenta de cuál era el problema. Fue invitado a presentar esta información en el Consejo, pero se negó porque sabía lo peligroso que sería perforar esta ilusión cosmológica. A pesar de que el Papa en ese momento no estaba en realidad terriblemente al corriente de esta idea, los temores de Copérnico no eran infundados. Incluso sesenta años más tarde, un hombre llamado Giordano Bruno fue quemado vivo por una razón: él no pronunció la frase: "No hay otros mundos."

He pensado mucho en esto . ¿Tendrías las agallas para estar dispuesto a ser quemado vivo? Bruno no tenía comunidad de pares para incitarlo. Él ni siquiera era un científico, en realidad no tenía ninguna evidencia científica, pero eligió esta muerte horrible porque se negó a decir esta frase: " No hay otros mundos." Es una cosa magnífica, es un misterio maravilloso para mí, y no creo que llegue a entender completamente cómo fue posible .

Copérnico encontró el coraje de publicar su idea cuando estaba cómodamente cerca de la muerte natural. Cuando en 1543, “Sobre las revoluciones de las esferas celestes” fue publicado, algo sin precedentes ocurrió: un trauma del que nunca nos hemos recuperado. Hasta ese momento, lo sagrado y lo científico había sido uno. Los sacerdotes y los científicos habían sido lo mismo. Es cierto que dos milenios antes de Copérnico habían habido los filósofos presocráticos, que realmente fueron los inventores de la ciencia y los valores democráticos de nuestra sociedad. Estos antiguos griegos podían imaginar un universo y un mundo sin Dios. Pero fueron por mucho la excepción, floreciendo demasiado brevemente antes de ser casi completamente extirpados filosóficamente por los platónicos. Muchos de sus libros fueron destruidos. Platón odiaba su materialismo y lo de los ideales igualitarios. Así que en realidad no fue una escuela de pensamiento vibrante con una continua tradición la que sobrevivió a través del tiempo, atreviéndose a explicar la maravilla de la naturaleza sin tener que recurrir a la hipótesis de Dios.

En realidad, todo empezó con un grupo de hombres religiosos poco corrientes como Copérnico, Newton, Kepler, y ( mucho más tarde ), incluso Darwin, quienes catalizaron esa separación entre nuestro conocimiento de la naturaleza y lo que creíamos en lo más profundo de nuestros corazones. Los cuatro tampoco tenían carreras religiosas o las estaban considerando como una profesión. Eran interrogadores brillantes y utilizaron las herramientas más agudas que tuvieron para buscar lo que era sagrado. Tenían la suficiente confianza en la realidad de lo sagrado como para estar dispuestos a mirarlo tan profundamente como fuera humanamente posible. Esta búsqueda inquebrantable llevó a nuestro mayor despertar - la revolución científica moderna espiritual. Fue un gran avance espiritual, y creo que es nuestra falta de reconocimiento a eso lo que explica gran parte de la soledad y la locura de nuestra civilización, esa gran parte del conflicto y odio a nosotros mismos . En ese momento, el público y sus instituciones religiosas, por supuesto, rechazaron de plano sus más profundas ideas sobre la naturaleza. Fue varios cientos de años antes de que el público realmente pensase en esto, y se tomó en serio lo que decía Copérnico. Los últimos cuatro siglos de desconexión entre lo que nuestros mayores nos decían y lo que sabíamos que era verdad han sido costosos para nuestra civilización.

Yo creo que todavía tenemos un caso agudo de síndrome de estrés post- copernicano. No hemos resuelto el trauma de perder nuestro sentido infantil de la centralidad en el universo. Y así, como sociedad, mentimos a nuestros hijos. Les contamos una historia paliativa, casi para garantizar que van a ser niños para toda su vida. ¿Por qué?¿ Es la idea de que muramos tan inaceptable ? ¿Es la idea de que somos pequeños y el universo demasiado vasto un golpe a nuestra inestable autoestima?

Sólo ha sido a través de la ciencia que hemos sido capaces de perforar esa infantil y disfuncional necesidad de ser el centro del universo, el único objeto de amor de su creador. La ciencia ha hecho posible la reconstrucción de nuestro pasado lejano y sin la necesidad de idealizarlo, como un adulto incapaz de hacer frente a los abusos de la infancia. Hemos sido capaces de ver nuestra pequeña casita tal como es. Nuestra concepción de nuestro entorno no necesita seguir siendo el punto de vista desproporcionado del todavía niño pequeño. La ciencia nos ha llevado al umbral de aceptación de la inmensidad. Nos ha llevado a la pasarela del universo. Sin embargo, estamos espiritualmente y culturalmente paralizados e incapaces de movernos hacia adelante, para abrazar la inmensidad, para abrazar nuestra falta de centralidad y encontrar nuestro lugar real en el tejido de la naturaleza. Que incluso hagamos ciencia es un indicio de esperanza para nuestra salud mental. Es un gran avance. Sin embargo, no es suficiente; hay que tomarlo en serio.

¿Qué sucedió hace cuatrocientos o quinientos años? Durante este período hubo una gran bifurcación. Hicimos una especie de acuerdo con nosotros mismos. Dijimos, bueno, gran parte de lo que creíamos y lo que nuestros padres y nuestros antepasados ​​nos enseñaron, es insostenible. La Biblia dice que la Tierra es plana. La Biblia dice que fuimos creados por separado del resto de la vida. Si nos fijamos en su verdad, tienes que renunciar a estas ideas básicas, hay que admitir que la Biblia no es infalible, que no es la verdad del espíritu del creador del universo. Entonces, ¿qué hicimos? Hicimos un tratado corrupto que dio lugar a una paz turbulenta: Construimos @una pared dentro de nosotros mismos.

Nos hizo enfermos. En nuestras almas apreciábamos un mito que no tenía raíces en la naturaleza. Lo que en realidad sabíamos de la naturaleza lo compartimentamos en un lugar que no podía tocar nuestras almas. Las iglesias acordaron dejar de torturar y asesinar a los científicos. Los científicos pretendieron que el conocimiento del universo no tuviese implicaciones espirituales.

Es una tragedia catastrófica que la ciencia cediese la elevación espiritual de sus revelaciones centrales: la inmensidad del universo, la inmensidad del tiempo, la relación entre todas las formas de vida y que lo que hay de precioso en este pequeño mundo .

Cuando digo "espiritual", nombro una palabra complicada que tiene algunas asociaciones desagradables. Aún así, tiene que haber una palabra para ese sentimiento de inmensidad que experimentamos cuando contemplamos 13 mil millones de años de evolución cósmica y cuatro mil quinientos millones de años de la historia de la vida en este planeta. ¿Por qué deberíamos renunciar a eso? ¿Por qué no se lo damos a nuestros hijos? ¿Por qué es que en una ciudad como Los Ángeles, una ciudad de tantas iglesias y templos y mezquitas, sólo hay un lugar como este Centro para la Investigación? ¿Y eso es sólo para los que estamos hoy aquí? ¿Menos de un centenar de personas en una ciudad de millones? ¿Por qué? ¿Por qué el mensaje de la ciencia no agarra a la gente de sus almas y les da el tipo de gratificación emocional que la religión ha dado a tanta gente?

Esto es algo contra lo que creo tenemos que luchar a brazo partido. Hay una confusión general en nuestra sociedad. Hay una gran pared que separa lo que sabemos de lo que sentimos.

La medicina ha tenido un juramento que se remonta a Hipócrates. Hipócrates es un personaje increíble, tanto el padre de la ética científica como el primer articulador de la idea de que la humanidad se libera al descubrir el universo. Él es uno de los filósofos presocráticos de los que hablaba antes, y dijo algo que resonó dentro de mí en un momento de mi vida en el que me di cuenta de lo que iba a ser mi camino. Sus palabras me inspiraron a intentar tan duro como pudiera en mi propia vida el hacer que importase lo que es verdad . Hipócrates estaba escribiendo en un ensayo llamado “Enfermedad Sagrada” hace 2.500 años. Estaba escribiendo acerca de la enfermedad sagrada que ahora se llama epilepsia, y con total naturalidad dijo algo que me golpeó como un rayo. Voy a parafrasear : "¿La gente cree que esta enfermedad es sagrada, simplemente porque no saben cuál es su causa? Algún día creo que lo harán, y el momento en que averigüen por qué las personas tienen epilepsia, dejará de ser considerado divino." ¿Por qué no tenemos escuelas de todo el mundo que enseñen a los niños acerca de Hipócrates, sobre el poder de hacer preguntas, en lugar de cuentos con moraleja sobre el castigo por hacerlo? A nuestros niños no se les enseña en la escuela sobre Hipócrates, no se les enseña acerca de este proceso multigeneracional de despojarnos de las supersticiones, el reconocimiento de un falso patrón, y todas las cosas que van con él, el racismo, el sexismo, la xenofobia, toda esa constelación de equipaje que llevamos con nosotros. Vivimos en una sociedad donde ahora nuestro liderazgo tiene que ver con la promoción de la superstición, la promoción de la xenofobia.

A mí me parece que el mayor reto al que nos enfrentamos es el de desarrollar un lenguaje que acople el escepticismo de mirada fría y el rigor de la ciencia con un sentido de comunidad, un sentido de pertenencia que la religión ofrece. Tenemos que hacer que lo que es verdad importe. Si por el contrario se dice que lo que realmente importa es tener fe, lo que realmente importa es creer, nunca vamos a llegar allí. No es suficiente tener cuarenta minutos de ciencia en el programa de la escuela todos los días, porque la ciencia no debe ser compartimentada de esa manera. La ciencia es una forma de verlo absolutamente todo.

Lo que me parece decepcionante sobre la mayoría de las creencias religiosas es que son una especie de declaración de desprecio por la naturaleza y la realidad. Son absurdamente arrogantes. Contiene los mitos de unos pocos miles de años por encima de muchos miles de millones de viaje de la naturaleza. Dicen que la realidad es inferior y menos satisfactoria que las historias que inventamos.

Tenemos que crear una comunidad de escepticismo para personas de todas las edades. Necesitamos desesperadamente un poco de buena música. No tenemos que cortar las esquinas en nuestro espíritu de escepticismo. Tenemos que aprender a inculcar un sentido de comunidad, una experiencia racional de la comunión con la naturaleza y con los demás.

Me encantaría ver, en realidad, no tanto la construcción de más Centros para la Investigación, lo que sería genial, sino ¿por qué no hacerse cargo de los planetarios del país, de los cuales hay cientos, y convertirlos en lugares de culto? No el culto a la ciencia que tenemos ahora. Siempre dan el mensaje, una y otra vez, que nuestra comprensión podría estar equivocada, esto es lo que pensamos en este momento. La maravilla de la ciencia es que es posible que descubra que todo esto es falso. Por qué no hacerse cargo de estos lugares y celebrar los servicios en los planetarios. Podemos conectar. Podemos encontrar la inspiración en las revelaciones de la ciencia. Podemos tener el escepticismo y el asombro, ambos.

Para mí, la fe es la antítesis de los valores de la ciencia. No la esperanza, que es muy diferente de la fe. Tengo mucha esperanza. La fe está diciendo que se puede conocer el resultado de las cosas sobre la base de lo que se espera que sea verdad. Y la ciencia está diciendo que en ausencia de pruebas, debemos retener el juicio. Es tan difícil de hacer. Es tan tentador creer en el detector de mentiras o en el cielo o que el como tu eres está basado en el día del mes en que naciste. Es una especie de autoestima no ganada. Es una identidad que se puede ir adecuando, y eso es tremendamente tranquilizador. Por lo tanto, no tengo ninguna fe, pero tengo mucha esperanza, y tengo un montón de sueños sobre lo que podríamos hacer con nuestra inteligencia si tuviéramos la voluntad y el liderazgo y la comprensión de como podríamos aprovechar nuestra inteligencia y nuestros recursos y crear un mundo para nuestros hijos que sea esperanzador.

Tuve una experiencia maravillosa al escribir para el relativamente nuevo Rose Center en el Planetario Hayden de Nueva York. Es la realidad más grande de teatro virtual en la Tierra; totalmente inmersiva en la experiencia de viajar a través del universo. Tuve el honor de co-escribir, junto a nuestro co-guionista de Cosmos Steve Sotero , los dos primeros shows que inauguraron el centro planetario. Y esto es lo que me hizo pensar en cómo podríamos ofrecer algo que fuera al menos tan convincente como lo que cualquiera en el negocio de la religión está ofreciendo. Tenemos la oportunidad de llevarte a través del universo, y a través de la historia no sólo de la Vía Láctea, sino también el universo más grande, y para decir algo - el segundo  de los documentales se llama “La búsqueda de vida , ¿Estamos solos?” - Algo acerca de la naturaleza de vida. Es un mensaje muy inflexible acerca de la evolución y creo que fomenta muy directamente el tipo de valores e ideas que creo que compartimos. Cada niño que va a una escuela pública de la ciudad es llevado a estos espectáculos. Fue revelador para mí, en primer lugar, hasta dónde se puede ir en esta dirección, y lo que se podría hacer con la música y una capacidad técnica fantástica que te permitiese recorrer la parte del universo conocido para conocer algo acerca de él. De verdad te aferras a tu silla. Te sientes como si fueras a viajar a través de las galaxias. Es edificante. Recibo constantemente correos electrónicos acerca de esto y todos dicen lo mismo: que me hizo sentir parte de algo. Usted me hizo sentir, aunque soy muy pequeño, que soy parte de este mayor tejido de la vida que es tan hermoso. Y ese es el tipo de cosas en lo que Cosmos Studios está trabajando, todos nuestros proyectos. Si no se combina la ciencia rigurosa con esa sensación de elevación, de inmensidad, entonces este proyecto para nosotros no sirve. Así que diría que hay mucho en el mundo del espectáculo que podríamos estar haciendo y tiene el poder de llegar realmente a la gente .

Desde que fundamos Cosmos Studios en la primavera de 2000, hemos logrado lo siguiente: Vamos a lanzar Cosmos 1, la primera nave de vela solar a finales de este año. Nuestros socios son la Sociedad Planetaria y el Centro de Investigación Espacial Babakin de Rusia. En realidad, estamos lanzando la nave espacial desde un misil balístico intercontinental con base en un submarino ruso. Hemos adoptado esta arma de destrucción masiva y la hemos convertido en un medio para avanzar hacia el sueño de la exploración espacial. La vela solar es una idea que ha existido en torno a la ciencia desde la década de 1920, pero nunca se ha intentado antes. Si tenemos éxito, habremos demostrado un medio práctico para, literalmente, montar en la luz haciendo el camino a las estrellas. Comparamos nuestra vela solar a lo que hicieron los hermanos Wright en Kitty Hawk, porque a pesar de que estuvo en el aire durante sólo doce segundos y a 165 pies, demostraron que el vuelo con motor en un vehículo más pesado que el aire era posible. Lo que estamos tratando de demostrar es que la vela solar es posible, y ésta es la única manera físicamente sana que conocemos para viajar tan rápido que empieza a ser factible hacer vuelos interestelares en el tiempo humano de escalas de dos mil años hasta la estrella más próxima en vez de veinte mil años.

Cosmos Studios ha financiado la investigación que se ha traducido en dos artículos publicados en la revista Science. Hemos producido una versión perfectamente arreglada de la serie de televisión Cosmos con trece horas en DVD. Hemos producido tres documentales de larga duración. Tal vez nuestro proyecto más prometedor es una nueva forma ambiciosa de enseñar la ciencia desde preescolar hasta la escuela secundaria. Esto implica un enfoque totalmente nuevo en los planes de estudio. Esperamos involucrar a la gente desde la primera infancia en la ciencia como una forma de pensar.

También estoy trabajando en un libro que trata sobre los temas que he tratado de cubrir aquí.

[En respuesta a una pregunta sobre el papel de Carl Sagan en la obtención de apoyo para la búsqueda científica legítima de inteligencia extraterrestre (SETI) y entendiéndose con los creacionistas]:

El Congreso cortó el financiamiento federal para el SETI hace años. Yo estaba con Carl cuando entró en la oficina del senador William Proxmire después de que éste hubiese dado el premio Golden Fleece al programa SETI. Carl se sentó con él. No dije ni una palabra. Sólo era un testigo. Y solo miraba a Carl. Me inspiré en él, no sólo por la amplitud de sus conocimientos, sino por su paciencia, su falta de arrogancia, su disposición a escuchar a la otra persona. El Senador Proxmire hizo un giro copernicano como resultado de esa reunión.


Y hubo otros casos de notable capacidad de persuasión de Carl. Uno de ellos es una gran historia de un llamado "científico creacionista " que vio a Carl testificar en una audiencia sobre el creacionismo en las escuelas. Carl testificó durante unas cuatro horas. Fue en algún lugar en el sur, no recuerdo dónde. Y seis meses más tarde llegó una carta del experto "científico creacionista" que también había declarado ese día, diciendo que había renunciado a su trabajo durante el día y se dio cuenta del error de lo que estaba haciendo. Fue sólo porque Carl era muy paciente y estaba dispuesto a escuchar a la otra persona. Lo hizo con mucha amabilidad y luego, con mucho cuidado, pero sin ponerse en peligro, expuso todas las cosas que estaban mal de lo que ese hombre pensaban que eran ciertas. Esa es una lección que me gustaría que todos nosotros en nuestro esfuerzo por promover el escepticismo pudiéramos aprender, porque sé de la ira que muy a menudo siento cuando me enfrento a este tipo de pensamiento y las ganas que me entran de empezar a cortar a la otra persona. Pero hacerlo es abandonar toda esperanza de cambiar mentalidades .


Cuando murió mi marido, porque él era muy famoso y conocido por no ser un creyente, muchas personas venían a mí - todavía sucede a veces- y me preguntaban si Carl cambió al final y pasó a tener alguna creencia en una vida futura. También con frecuencia me preguntan si creo que lo voy a volver a ver. Carl se enfrentó a su muerte con valentía y tenacidad y nunca buscó refugio en ilusiones. La tragedia fue que nos dimos cuenta de que no nos volveríamos a ver de nuevo. No espero reunirme con Carl nunca más. Pero, lo bueno es que cuando estábamos juntos, durante casi veinte años, vivíamos con una apreciación vívida de lo breve y preciosa que es la vida. Nunca hemos trivializado el significado de la muerte fingiendo que era algo más que una separación definitiva. Cada momento que estábamos vivos y que estuvimos juntos fue milagroso, no milagroso en el sentido de lo inexplicable o sobrenatural. Sabíamos que éramos beneficiarios del azar. . .  Esa pura casualidad podía ser tan generosa y tan amable . . .  Que pudimos encontrarnos el uno con el otro, como escribió Carl tan bellamente en Cosmos, ya sabes, en la inmensidad del espacio y la inmensidad del tiempo . . .  Que pudimos estar juntos durante veinte años. Eso es algo que me sostiene y es mucho más significativo. . .  La forma en que él me trató y la forma en que yo lo traté, la manera en que nos hicimos cargo el uno del otro y de nuestra familia, mientras él vivió. Eso es mucho más importante que la idea de volverlo a ver algún día. Creo que no volveré a ver a Carl de nuevo. Pero lo vi. Nos vimos. Nos encontramos el uno al otro en el cosmos, y fue algo maravilloso.

La ciencia del narco vs la pseudociencia del gobierno mexicano.


José Luis del Toro Estrada no era el integrante típico del cártel de Los Zetas: no utilizaba armas para controlar un territorio dado ni se encargaba de traficar distintos tipos de mercancía. A pesar de ello, su trabajo fue la piedra angular para el crecimiento del cártel mexicano. "Él no era un asesino. Era un geek, un técnico, dice un ex agente federal de narcóticos de Estados Unidos en entrevista con la revista Popular Science. Tanto así que ése mismo era su apodo: Técnico.

En 2004 Del Toro comenzó a montar una red de transmisión de radio para asegurar la comunicación propia de Los Zetas, espiar a otros cárteles y vigilar a la policía. Para hacerlo, estandarizó una receta que seguiría al pie de la letra en muchas ciudades y pueblos a lo largo de México. Técnico empezaba por rastrear las frecuencias que utilizaba la policía, las que pertenecían a sitios de taxi u otros negocios y las que estaban libres. El siguiente paso era conectar una antena del cártel a las torres de radio ya establecidas en la ciudad. Pero una antena no parecía suficiente para toda una ciudad. Con las habilidades que le habían otorgado su sobrenombre, Técnico modificaba los aparatos que amplían el rango de las frecuencias -llamados repetidores- de compañías como Nextel para que también repitieran aquellas utilizadas por Los Zetas.

Desde el 2006 el cártel mexicano expandió esta red de comunicaciones por radio a lo largo de la frontera norte, después la frontera sur posteriormente en el interior de la República Mexicana. Esto, claro, no sin inconvenientes: falta de antenas, fuentes de energía y un pobre almacenamiento de la misma se apilaban sobre otros problemas como colocar antenas y repetidores fuera de la vista de la policía. No obstante, Técnico y su equipo lograron construir antenas en la punta de montañas y volcanes del Estado de Veracruz, camuflajeándolas con la selva espesa y enmarañada. Para conseguir la energía necesaria, Del Toro instaló paneles fotovoltaicos que utilizaran energía solar y la almacenaran en baterías de coches. Para 2008 todo México era territorio radio Zeta.

El gobierno federal no pensaba quedarse atrás: el mismo año que Técnico comenzó su red de radiotransmisión, la Procuradoría General de la República, a través de la distribuidora mexicana Segtec, compró a la empresa Global Technical LTD un aparato con el nombre de GT200. Este dispositivo, cuyo costo individual supera los 400 mil pesos, llegó como un festín en tiempos de hambruna: un detector molecular de uso fácil que prometía localizar armas, drogas y explosivos. Tan grande era su promesa que para el 2010 la Secretaría de la Defensa Nacional había adquirido más de 700 de estos aparatos. Los GT200 hacían su parte en la lucha en contra del narcotráfico, distinguiendo a los criminales del resto de los ciudadanos. Pero para la mala suerte del gobierno mexicano, el GT200 no era más que un fraude. Uno muy fácil de descubrir.

El detector molecular consiste de una pequeña caja del tamaño de una cartera –llamada lector de tarjetas– de la cual sale un tubo por el que se sujeta. De su extremo sale una antena, parecida a las que utilizan todavía algunos televisores, cuya función es indicar dónde se ocultan los gramos de cocaína, cuernos de chivo o granadas. No utiliza baterías ni debe conectarse a ninguna fuente de poder para funcionar. He aquí el error. Es físicamente imposible que un aparato que no trabaja con energía, y no puede enviar ninguna señal, detecte materia (como drogas, armas y explosivos) que tampoco envía señales hacia él.

Según la Secretaría de Educación Pública de México, cualquier persona que haya terminado la secundaria debió de “avanzar en la comprensión de las propiedades de la materia y sus interacciones con la energía, así como en la identificación de cambios cuantificables y predecibles”. Es decir, cualquier mexicano que haya terminado la secundaria debió ser capaz de desenmascarar al GT200 como un fraude y saber que se basa en el mismo funcionamiento que tiene la Ouija: los movimientos azarosos del pulso de una mano.

En octubre de 2011 los investigadores Luis Mochán y Alejandro Ramírez, del Instituto de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, realizaron un peritaje al GT200 y expusieron el timo. “En cierto sentido, el problema no es con este aparato”, mencionó en su momento el doctor Mochán a la Asociación de Ciencia de Morelos, “sino con el hecho de generar una cultura científica, de recurrir a la ciencia y apoyarse en ella cuando se necesite”. Y es que el mecanismo del aparato es inverosímil; en realidad está hueco y ni siquiera hay un intento por aparentar que posee un funcionamiento real. Lamentablemente, para estas fechas ya se habían autorizado más de 1250 cateos ilegales a causa del detector molecular. Para el indígena mixteco Ernesto Cayetano, por ejemplo, haber sido señalado por la antena del GT200 le valió la prisión. Gracias al peritaje de Mochán y Ramírez, Ernesto salió libre y los creadores de este diabólico aparato ahora se encuentran presos en Inglaterra, donde se ubica su compañía.

Pero no basta con que los científicos acusen al GT200 de fraude. Por eso, Luis y Alejandro idearon un experimento. Para saber si el detector realmente encuentra drogas o armas o si sólo mueve su antena según lo que dicte la mano de su operador, es necesario que el mismo operador y el observador (en este caso, los investigadores) no influyan en la medición hecha por el aparato. Este tipo de experimentos se conoce como “doble ciego”. Luis y Alejandro, con la ayuda de operadores oficiales del ejército mexicano, dividieron el experimento en dos etapas: una de calibración y otra de búsqueda.

En la primera, un soldado encargado de colocar una muestra –un paquete de anfetaminas o un paquete con cuatro balas– elegía una de ocho cajas idénticas colocadas dentro de un salón de baile vacío, propiedad de la Academia Mexicana de Ciencias, y escondía la muestra dentro de ella. Otro soldado, encargado de operar el GT200, entraba al salón de baile a sabiendas de cuál caja contenía la muestra. Este experimento se repitió ocho veces y, en cada una de ellas, la antena del GT200 señaló la caja correcta. El detector parecía funcionar a la perfección.

La segunda etapa pondría a prueba al detector. De nueva cuenta, el primer soldado colocó una muestra dentro de una de las ocho cajas que había dentro del salón de baile y salió del recinto. El operador, con su GT200 en mano, entró al salón, pero ahora sin saber en cuál caja estaba la muestra. Tras repetir este experimento 20 veces, el detector sólo señaló la caja correcta tres de ellas, y fue entonces que se descubrió el engaño.

Los Zetas, un grupo de ex militares entrenados y formados en México sólo necesitaron de un Técnico para montar una de las redes de comunicación más eficientes y con el mejor costo-beneficio que cualquier organización, criminal o no, ha instalado en el país. El gobierno, en cambio, gastó más de 280 millones de pesos en un timo de dimensiones diabólicas.

¿Cuál es la diferencia entre la autoridad mexicana y el crimen organizado? La que brinca a la mente en este momento es su cultura científica. Los Zetas no necesitaron ser expertos en ciencia aplicada o tecnología; simplemente se dieron cuenta de qué tan valioso es tener a alguien con conocimientos especializados que trabajara a su lado para obtener una solución sencilla y barata a un problema concreto.

Nuestros gobernantes, al igual que el cártel, no necesitan tener un doctorado en ciencias para darse cuenta de que la ciencia se encuentra en su vida diaria, que debe formar parte de sus discusiones, que es válido preguntar y asesorarse. En conclusión, que la ciencia es cultura, una manera de ver y entender el mundo y, mientras mejor se conozca, mejor nos permitirá trabajar, estudiar o gobernar.


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Esta es la tercera colaboración de Agustín B. Ávila Casanueva con Historias Cienciacionales. Egresado de la carrera de Ciencias Genómicas, piensa que la divulgación de la ciencia puede llenar espacios culturales, de comunicación, científicos y lúdicos. Agustín pasea a sus perros por las mañanas, lee novelas negras y le hace al basquetbol. Ha colaborado también con La Ruta del Bichólogo y con Cienciorama.




Artículo científico que desenmascaró el engaño del GT200: http://arxiv.org/abs/1301.3971v1


Procedencia y créditos originales del artículo: https://www.facebook.com/HistoriasCienciacionales.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tu fe es un chiste ¿Respeto?

Tomado del vídeo de Pat Condell.

Si críticas a la religión entonces de vez en cuando alguien te dirá con bastante desaprobación: “tú podrás no tener fe en dios pero podrías mostrar algo de respeto por los que sí la tienen”. Y quizá acabes pensando: “bueno, tal vez tengan razón, no hará daño a nadie mostrar un poco más de respeto, después de todo a nadie le gusta que le digan sin rodeos que su religión es una estúpida basura ilusoria y una fuerza maligna para el mundo. Qué lo que ellos llaman ‘fe’ no es más que miedo disfrazado de virtud y que sus creencias más puras son una camisa de fuerza para la humanidad. Eso es suficiente para cabrear a cualquiera. de modo que sí, quizá podría mostrar un poco más de respeto”. El único inconveniente es que en realidad no siento ningún respeto. Lo he intentado. De verdad. Y me siento realmente mal por ello, pero siempre no está ahí.



Supongo que podría mentirme a mí mismo y fingir, por el bien de los sentimientos de la gente (porque todos sabemos cuán delicados y tiernos pueden ser en estos tiempos), pero la cruda realidad es que no me importan sus sentimientos en absoluto. Ni lo más mínimo. Y por supuesto que me doy cuenta de que podría pesar sobre mi conciencia,  pero por suerte mi conciencia sabe cuándo está siendo intimidad y manipulada. Así que tampoco importa. Mi conciencia sabe que no hay razón alguna para que nadie en este planeta respete la religión de ninguna manera.



Efectivamente, basándome en las pruebas, la religión misma ofrece en gran abundancia todas las pruebas para faltarle al respeto activamente hasta el punto del insulto descarado. Y francamente, el hecho de que la religión reciba tan pocos insultos, comparado con lo que realmente merece, solo puede atribuirse a la increíble tolerancia, moderación, y buenos modales de los ateos y laicos en todas partes.

Así que si eres una persona religiosa y estás pensando en exigir más respeto para tus creencias por favor intenta tener presenta que tú y tu religión estáis recibiendo mucho más respeto del que nunca habéis merecido.
“¡Tu fe es un chiste. Tu dios es un chiste!” es tan absurdo que es una vergüenza incluso para la gente que no cree en él. Y tanto él como tú aun tenéis que demostrarlo todo. Hasta ahora ninguna prueba ha sido aportada y ninguna parece que se vaya a aportar, como todos sabemos bien. Así que el respeto me temo que es impensable. A lo más que podéis espirar es a una divertida incredulidad. Y eso es un bien día.

La gente dice: “bueno solo puedes entender la fe de verdad cuando tienes fe”. Lo que yo creo que eso significa: cuando anulas tus facultades críticas y te hipnotizas a ti mismo para creer en una sarta de estupideces fascistas sobre tu alma eterna y entonces entenderás la fe. Bueno, eso sí me lo creo.

A los vendedores ambulantes de la fe les gusta considerarse incuestionables afirmando que su fe trasciende la razón. Justo quien le pediría cuentas. ¡Que conveniente! Si la fe trasciende la razón como un criminal trasciende la ley. La palabra “transcendente” es muy popular entre los estafadores religiosos, porque así no tienen que explicar exactamente lo que quieren decir con ello aparte de un impreciso estado superior de comprensión, más profundo que la simple razón, que es cruda y simplista comparada con las sutilezas y profundidades de la creencia sin pruebas.

Si escuchas a un clérigo (y lo harás) usar la palabra “trascendente” para explicar el sentido en el que afirma creer, entonces sabes dos cosas: 1: no sabe de lo que está hablando. Y 2: tampoco quiere que tú sepas de lo que está hablando.

La fe no trasciende la razón para nada. La fe esquiva la razón porque la razón amenaza su cómoda burbuja de ilusión. Así que la fe descalifica a la razón del mismo modo en que un juzgado penal holandés descalifica la verdad y los testigos. Y por la misma razón.

Si eres un creyente tu fe te permite adoptar una serie de creencias que no tienen ningún sentido, sabiendo que no serás juzgado por si tienen sentido no, sino por el nivel de piedad que muestres al creerlas. En otras palabras tu disposición para negar la realidad se convierte en una medida de virtud. Con razón la religión es tan popular. Pero qué precio se paga por esta virtud. Te han convencido de que creer en lo imposible es tu única esperanza ¿Cómo sucedió eso? Y que tu propósito es adorar algo más allá de tu comprensión definido por, y solo accesible a través de auto-designados intermediarios. Tus pensamientos, tus palabras y tu identidad ya no son decisión tuya, sino que están sujetos a la aprobación de aquellos que han asumido autoridad sobre tu a través de tu fe.

La gente que te ha dicho que has nacido con algo malo (¡venga hombre!) es un estado de pecado, nada menos. Una enfermedad que solo puede ser curada mediante la completa sumisión y obediencia a ellos, (¡sorpresa, sorpresa!) desde el momento en que naces hasta el momento en que mueres. Y si todo esto no halaga tu ego (¿por qué iba a hacerlo?) no te preocupes. Podemos ponerle un nombre especial para que te haga sentir mejor y convencerte de que aun te queda algo de dignidad. Llamémoslo “fe”, y considerémosla la más alta y más noble y profunda de todas las virtudes, y finjamos que viene de dentro, cuando todos sabemos que en tu religión no está permitido que nada venga de dentro ya que eso te daría fuerza y libertad, las dos cosas que tu religión quiere tan lejos de ti como sea posible.

La fe es el dominio que el clero tiene sobre ti. Es la soga invisible alrededor de tu cuello que te arrastra a lo largo del camino que ellos quieren que recorras para su beneficio, no el tuyo. Es una palabra de callejón sin salida. Es una palabra de esclavitud. Es una palabra que te deja creer en lo que te han dicho que creas sin que sientas que te han dicho en qué creer, pero lo han hecho, y puedes dejar de fingir cuando quieras. No es una virtud, eso es lo último que es. Es una renuncia a la realidad. Es un tonto acto de auto-hipnosis. Es un pretexto cobarde. Es credulidad con un halo. Y esconderse tras ella es como fingir ser inválido.

Así que no entiendo exactamente qué es lo que se supone que debo respetar. Me parece que necesito ser una especie de contorsionista moral para respetar algo tan nocivo, algo cuya existencia depende de una mente cerrada, y que claramente está arrastrando a la humanidad en la dirección equivocada, y dándonos ideas falsas sobre nosotros mismo y sobre la naturaleza de la realidad. Siento que si respetara eso estaría contribuyendo innecesariamente a la estupidez y la ignorancia de la raza humana, y eso es algo que no quiero sobre mi conciencia.

No te ofendas.
Por favor, piensa por ti mismo.